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HACE 101 AÑOS, PASCUAL OROZCO MURIÓ EMBOSCADO EN GREEN RIVER CANYON

 

El 31 de agosto de 1915, el New York Times reportaba: ‘Oficiales del Gobierno aquí esta noche dijeron haber recibido reportes que confirman rumores tempranos de que el general Pascual Orozco Vázquez, prominente militar líder durante las revoluciones mexicanas de los últimos cinco años, ha sido muerto a tiros y asesinado en una batalla entre fuerzas mexicanas y estadounidenses’.

El Diario de El Paso tuvo oportunidad de hablar con el historiador paseño Fred Morales acerca de esos últimos momentos de la vida de Orozco.

El 30 de agosto de ese año, Orozco, uno de los personajes más controversiales y olvidados de la historia de la Revolución Mexicana, según el historiador, fallecía en una emboscada montada por oficiales del Sheriff, los Rangers de Texas, Marshals y tropas de Fort Bliss.

El funesto final de este revolucionario comenzó meses antes, cuando Orozco y Victoriano Huerta se encontraron en Newman, Nuevo México, después de una reunión en Nueva York. La idea de estos encuentros era la planificación de una nueva revolución mexicana.

Las fuerzas armadas estadounidenses los esperaban en la estación de Newman para apresarlos. El delito que les atribuían era violación a las ‘leyes neutrales’, que disponían que en suelo de la Unión Americana no se permitía la planificación de conspiraciones que afectaran la vida política de otros países.

Desde ese lugar los trajeron hasta El Paso para juzgarlos en la Corte Federal, ubicado en el antiguo edificio de Kress. Ahí los juzgaron.

A Huerta lo metieron a la cárcel de Fort Bliss y a Orozco lo liberaron bajo fianza.

Después pusieron a Orozco en una casa del 1315 Wyoming, donde permanecería con arresto domiciliario, mientras era custodiado por soldados de Fort Bliss. Su estancia no duraría mucho puesto que se escapó por una ventana trasera, el 13 de junio. Ahí lo esperaba un auto que lo llevó hasta un escondite desconocido en el Segundo Barrio, sobre la Calle Oregon.

El historiador asegura que en ese sector, Orozco tenía centenares de simpatizantes que apoyaban su causa revolucionaria. Por eso no le fue difícil planificar una huida y salir de la ciudad sin que las autoridades lo notaran.

De acuerdo a Morales, Pascual Orozco se dirigía hacia la localidad de Sierra Blanca, donde planeaba cruzar el río e ingresar a México. Lo acompañaban cuatro jinetes: Crisóforo Caballero, el general José Delgado, Andrés Sandoval y Miguel Terrazas.

En su camino hacia la frontera, los jinetes del general Orozco se detuvieron en un rancho propiedad de Dick Love, para abastecerse de comida, agua y descanso. El New York Times reporta que, aprovechando la ausencia del dueño, obligaron a la cocinera a servirles comida, mientras ellos reparaban las herraduras de sus caballos.

El rotativo relata que pocas horas después, Love, en compañía de dos vaqueros, llegó al rancho y los mexicanos huyeron en medio de una balacera. Los perseguidores se desviaron a un pueblo cercano para reportar a los forajidos a las armadas estadounidenses.

Fue así que horas más tarde –tal vez las seis de la tarde–, en Green River Canyon, desde dos flancos, Orozco y sus cuatro acompañantes fueron abatidos a balazos. ‘Ni siquiera tuvieron tiempo de defenderse’, relata Morales.

Según él, una vez muerto, los oficiales ‘amarraron a Orozco a los caballos y lo arrastraron por varios metros, burlándose y riéndose de él. Incluso tomaron una foto de su cuerpo ultrajado’.

Después de esto mandaron su cuerpo a Van Horn, donde arreglaron su cuerpo y de ahí lo mandaron a El Paso por tren. Muchos de sus simpatizantes lo esperaban ahí, indignados por las noticias que habían escuchado sobre su muerte y esperaban la llegada del tren y de las autoridades para armar una protesta violenta por el ultraje.

Para evitar esas demostraciones de violencia, en lugar de llegar a la estación Union Depot, los oficiales decidieron bajar el cuerpo dos millas antes. Mientras tanto, la Policía dispersaba a los descontentos.

Cuando todo se calmó, llevaron el cuerpo de Orozco a una casa en el 1814 de la calle Montana, propiedad de la esposa de Orozco. Ahí lo velaron.

Al día siguiente, lo llevaron a una casa funeraria para ser velado junto a sus cuatro compañeros. Después, sus restos fueron trasladados hasta el cementerio de Concordia, en la sección de los masones. Sus compañeros fueron enterrados en la sección católica del mismo camposanto.

Su cuerpo reposó en esos días en unas criptas donde luego también serían sepultados Huerta, la esposa de Huerta, Carolina, y Miguel Ahumada.

En noviembre de 1925, los restos de Pascual Orozco Vázquez regresaron a Chihuahua. Ahora descansan en el panteón de Dolores.

Fuente: Articulo autoría de Diego Murcia. El Diario de El Paso | Hace 98 años, Pascual Orozco murió emboscado en Green River Canyon. Viernes 30 Agosto 2013.

 
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