chihuahuense.jpg

UN REVOLUCIONARIO MEXICANO EN COSTA RICA

 

La Revolución Mexicana comenzó hace cien años, el 20 de noviembre de 1910, y pronto tuvo repercusiones en toda América Latina. Su curso fue seguido con cuidado por la prensa y por políticos de la región, que vieron en ella un movimiento nacionalista orientado a atender las demandas de grupos sociales hasta entonces marginados.

Incluso, las instituciones mexicanas que surgieron de esa revolución inspiraron, en diversos países, la creación de otras iguales o, al menos, parecidas.

Sin embargo, la Revolución Mexicana no fue solo una influencia ideológica o política; en ciertos casos, algunos de sus protagonistas cruzaron las fronteras de México para asentarse definitiva o temporalmente en una nación distinta de la de su nacimiento.

Por supuesto, es natural que aquellos protagonistas llevasen consigo todo el bagaje político y militar que habían aprendido en su participación revolucionaria y que lo dieran a conocer en su nuevo lugar de asentamiento.

Educador. En Costa Rica, son conocidas al menos dos personas notables. La primera fue el licenciado Tomás Garrido Canabal, quien llegó a San José en 1935. Él regresó a México en 1940, aunque dejó como legado a dos de sus hijos, Lenín y Drusso, quienes luego se destacaron respectivamente en los ámbitos cultural y empresarial costarricenses.

El otro caso, menos conocido, es el del general Manuel Chao, quien pasó entre cinco y seis años en Cartago, donde desarrolló labores agrícolas hasta involucrarse de manera directa en la política nacional. Chao presenta varios episodios semejantes a los que vivió el costarricense Rogelio Fernández Güell. Por esto es factible hablar de vidas paralelas en ambos personajes.

Como muchos otros jóvenes que se incorporaron a la Revolución Mexicana tan pronto estalló, Manuel Chao era un profesor de primaria. Se había graduado en la Escuela Normal de Jalapa, fundada por el educador suizo Enrique Rébsamen.

Por tanto, Chao tenía un nivel educativo mayor que el grueso de la población mexicana de aquel entonces. Su formación le permitió entender de inmediato la importancia del movimiento que encabezó Francisco I. Madero en pos de la instauración de la democracia en México.

Al sumarse a las filas maderistas, Chao se inició en la vida militar y dejó de lado su trabajo docente, pero su formación lo caracterizó aun en momentos de presión extrema, en los que siempre se comportó –al contrario de militares de uno y otro lado– con conductas humanitarias y justicieras y sin aspavientos de violencia.

Luego del golpe militar y del asesinato perpetrados por el general Victoriano Huerta contra Madero, Manuel Chao se unió al ejército de Pancho Villa, mejor conocido como la División del Norte.

Entonces empezaron los problemas personales que lo llevaron a dejar México pues no acertó a definir con claridad su simpatía hacía su jefe directo o hacía Venustiano Carranza, el líder supremo de las fuerzas que combatían a Huerta en todo el país.

Militante. Nombrado por Carranza como gobernador del estado de Chihuahua –a los 31 años– y contra de la voluntad de Villa, Chao se granjeó la enemistad de este, quien estuvo a punto de fusilarlo. A pesar de ello y arreglado a medias el diferendo, Chao decidió mantenerse al lado de Villa y formó parte del cuerpo de generales que lo acompañó en su victoriosa campaña de 1914, que acabó con la dictadura huertista.

Ese mismo año, Chao fue nombrado gobernador del Distrito Federal, cargo que ocupó hasta enero de 1915. Cuando la estrella de Villa empezó a declinar, arrastró consigo a todos sus generales, Chao entre ellos.

Él buscó entonces nuevos horizontes quizá por el temor de verse envuelto en violentas venganzas de la fracción triunfadora, o tal vez cansado de la guerra.

Por razones que resultan hasta ahora desconocidas, Manuel Chao decidió emigrar con su familia a Costa Rica e iniciar aquí un nuevo tramo de su vida. Se instaló en Cartago, donde pronto se hizo parte de la comunidad.

En su libro La presencia del general Chao en Cartago, Rogelio Coto Monge –uno de sus biógrafos– dice que el general “sentó sus reales” en esa ciudad “y se dedicó a vivir la vida sencilla y patriarcal de un cartaginés. Con su cultura proporcionada por su profesión de maestro, ponto se incorporó a la vida ciudadana y se hizo amigo de los cartagineses, que pronto lo aceptaron como uno más”.

Más aún, Manuel Chao “poco a poco se adentró en los pliegues del alma cartaginesa, y por ende del alma costarricense, y comenzó a participar en los mismos sentimientos de los naturales de Cartago, a pensar y reaccionar como ellos, a sentir sus angustias y sus anhelos y a vivir sus propios sueños de provinciano civilista”.

Quizá por todo ello, Manuel Chao aceptó participar en la rebelión organizada contra el régimen del general Federico Tinoco Granados. En ese movimiento participaron personalidades como los hermanos Volio Jiménez y Rogelio Fernández Güell, quien murió en uno de los episodios de la lucha.

Lo curioso del caso es que la jefatura de las fuerzas alzadas le fue otorgada al general Chao, tal vez por la creencia de que su experiencia en México lo volvía el dirigente idóneo para trazar la estrategia militar necesaria para alcanzar el triunfo, o quizá por influencia de Fernández Güell, quien seguramente estableció una corriente de simpatía con Chao porque ambos habían participado en la Revolución Mexicana.

Adelantados. La verdad es que la experiencia militar de Chao sirvió de muy poco pues los resultados dejan ver que, como estratega, no tenía mucho sentido militar. La derrota de los alzados le significó la cárcel y la expulsión de Costa Rica, país al que regresó pronto tras la caída de Tinoco.

En su libro Chao, revolucionario en dos países , otro de sus biógrafos, Guillermo Sánchez de Anda, dice que, “una vez elegido presidente Julio Acosta, se le ofrece al general Chao el Ministerio de Guerra, que amablemente rechaza porque ello implicaba renunciar a la ciudadanía mexicana (al igual que lo hizo Fernández Güell cuando tuvo la oportunidad de adoptar la nacionalidad mexicana), cosa que en ningún momento contempló”.

En ese sentido, para Sánchez de Anda, Manuel Chao participó en la lucha armada de Costa Rica “por un sentido de justicia y solidaridad, y no por un interés espurio o ambición de poder, que no tuvo a lo largo de su vida”.

Poco años después, ante un conflicto fronterizo entre Costa Rica y Panamá, el general Chao volvió a ser llamado para encabezar un contingente militar destinado a hacer frente a las tropas panameñas; pero la sangre no llegó al río pues, antes de cualquier combate, la diferencia se solucionó por medios pacíficos.

A partir de ahí, por diversas cartas (reproducidas en el libro de Coto Monge), se sabe que Manuel Chao pensaba en volver a México, supuestamente a vivir en paz y alejado de cualquier aventura militar.

No obstante, como si siguiera un guion que le marcaba un sino trágico, Manuel Chao retornó a su país para involucrarse en la fallida rebelión de Adolfo de la Huerta, expresidente provisional de México.

Derrotado una vez más y apresado por el bando triunfador, se lo sometió a un juicio sumario y fue fusilado de inmediato, sin que su familia, que aún se mantenía en Cartago, pudiera hacer nada por evitarlo.

La muerte truncó su proyecto de vida en Costa Rica, pero es posible afirmar que tanto Chao como Fernández Güell pertenecen a una especie de mentes adelantadas a su época. Estas entienden que, antes que las fronteras, valen los principios y la dignidad de los seres humanos.

En ese sentido, Rogelio Fernández Güell y Manuel Chao fueron ciudadanos del mundo, antes, mucho antes, de que este concepto se popularizara.

Fuente: Articulo autoría de Pedro González Olvera | Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla . El Autor es Jefe de Cancillería de la Embajada de México y Director del Instituto de México en Costa Rica. Publicado: Grupo Nación Gn, S. A.

 
Joomla extensions and Joomla templates by JoomlaShine.com
Agregar a Favoritos      Ligas de Interes     Mapa del Sitio      Miembro Honorable     Fuentes/Creditos      Contacto/Buzon de Sugerencia