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POEMA RECITADO POR EL SEÑOR DON GONZALO DE MURGA EN HONOR DE LOS NIÑOS HÉROES DE CHAPULTEPEC

 

Poema recitado por el señor don Gonzalo de Murga en honor de los Niños Héroes de Chapultepec, el 8 de septiembre de 1910.

I

Mirad… Del tiempo la caudal corriente

ya en silencio serpea

por fabulosas márgenes dormidas,

ya se despeña con salvajes ímpetus

en las negruras de rugiente abismo,

o ya con blando curso, en áureo lecho,

mientras musita una canción de amores,

fecunda cultivadas heredades,

tributando sus linfas generosas

al misterio oceánico: lo Eterno…

II

En el templo, del órgano resuena

la voz jocunda y llena,

y en espirales sube

del aromoso incienso densa nube:

ofrendas de la fe; fe de almas puras

que bendicen al Dios de las alturas;

fe que en acción de gracias hoy se eleva,

al recordar la hazaña

con que inició Pelayo en el Auseba

la reconquista épica de España…

III

En este augusto bosque milenario,

que fue de mil proezas escenario

—donde nuestra memoria

hace surgir, del cielo legendario,

los héroes ungidos por la gloria—,

parece que la voz de los clarines,

rasgando del no ser la cierta bruma,

traspasa de la vida los confines;

y a la estirpe imperial de Moctezuma

y a los Barrera, Escutia, Montes de Oca…

—¡próceres del Anáhuac y cadetes!—

al amor de los viejos ahuehuetes

para una fiesta de la paz convoca.

IV

En nuestro parque, abrazárarse luego

a vuestro pabellón nuestra bandera,

como dos lumbraradas de una hoguera,

cual dos lenguas de fuego

que se confunden en la misma llama:

nuestro culto al terruño solariego,

y el patriótico fuego que os inflama.

Símbolo de que en ambos pabellones

el genio hidalgo de la raza anida,

y en nuestros corazones

el amor, que es el alma de la vida!

Bendito amor, fraternidad sublime

que de añejos rencores nos redime,

que apaga de la lucha el clamoreo,

y que de toda escoria,

en las aguas lustrales del Leteo,

purifica la Historia…

V

Extinta y olvidada la contienda,

tributad en espíritu una ofrenda

a Guzmanes, a Cides, a Isabeles…

por ser vuestra también nuestra leyenda,

¡gloriosa como un bosque de laureles!

Vuestro, además nuestro decir vibrante,

que engarza en armonía el pensamiento,

ya musite quereres un amante,

ya florezca en plegaria el sentimiento,

o ya bardo viril de noble acento

las energías de la raza cante.

VI

Si el épico Cuauhtémoc su entereza

os legó para pasmo de las gentes,

espejo en que os miréis sus descendientes

y roca en que fundar vuestra grandeza;

de los conquistadores

—¡audaz legión de indómita bravura!—

y del modesto Cura

que hizo inmortal el Grito de Dolores,

por el alma broncínea

sois herederos, en heroica línea:

avalorando la ideal herencia

el gesto de Pelayo en Covadonga,

que a través de la raza se prolonga

¡como una vibración de independencia!

Se respeta ortografía de origen.

Fuente: Genaro García, Crónica oficial de las fiestas del primer Centenario de la Independencia de México, Centro de Estudios de Historia de México Condumex, Chimalistac, Ciudad de México, 1991, Reimpresión de la edición facsimilar de México, Apéndice, núm. 117, pp. 73-74.

 
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