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GASPAR DE LA GARZA RUÍZ

 

GASPAR DE LA GARZA RUÍZ (1880-1940).

Nació el 2 de noviembre de 1880, en la villa de Cruillas Estado de Tamaulipas, fueron sus padres el C. Pedro de la Garza Quintanilla y la señora Genoveva Ruiz de la Garza. Realizó sus estudios primarios en la escuela oficial de Cruillas, y los superiores en el Instituto del Estado, terminando la carrera de Profesor Normalista de Primera Clase el día 31 de julio de 1901, antes de ingresar al Ejercito ejerció su profesión en la Escuela Anexa a la Normal de Profesores y después como director de la Escuela Oficial de Santander Jiménez, Tamaulipas, en donde contrajo matrimonio con la Señorita Dolores Saldívar Loperena, el 18 de agosto de 1910, posteriormente fue inspector Escolar del Distrito del Centro con Cabecera en Ciudad Victoria.

Se incorporó a las fuerzas del General Lucio Blanco que esperaban en Tamaulipas el 24 de febrero de 1913, con sólo veinte hombres montados y armados para combatir al usurpador Victoriano Huerta; al incorporarse se le dio el grado de cabo y al demostrar sus grandes méritos en campaña fue ascendido inmediatamente a Capitán primero, obteniendo el 25 de noviembre de ese año el grado de Mayor, pasando a formar parte de las fuerzas del aguerrido General Luis Caballero, más tarde en noviembre de 1916 fue ascendido al grado de Teniente Coronel, ya consolidando así su fructífera carrera militar, la cual se vio reafirmada por las grandes acciones militares, con gran valentía, estrategia e inteligencia, logró combatir en diversos lugares, tanto en nuestro Estado, como en Veracruz en 1916 contra Peláez; en el Sur de Nuevo León, tomó Arraberri que defendía Fortuna Garza Campos; estuvo también en la toma de Zaragoza, N. L; hizo Tamaulipas la campaña en contra del General Alberto Carrera Torres; estuvo en la heroica defensa de Tula, Tamaulipas contra los argumedistas el 15 de noviembre de 1915; en San Luis Potosí, combatió a Carrizalitos Moctezuma a los Generales Francisco y Eutiquio Carrera Torres, a quienes hizo prisioneros, respetando sus derechos y la vida.

En 1918 ya como Teniente Coronel, tenía a su mando el segundo regimiento de la Brigada Juan N. Cortina, el que pertenecía a la extinta Quinta División del Noreste al mando del General Luis Caballero; quien el 17 de abril del mismo año tiene diferencias políticas e ideológicas surgidas entre el Gobierno del Centro y el de Tamaulipas, El Presidente Carranza, desconoció al gobierno encabezado por el general Luis Caballero, quien defendió con gallardía y virilidad la soberanía de nuestro Estado levantándose en armas en contra de Don Venustiano; esta rebelión fue encabezada por las fuerzas del General Caballero de la Garza y otros altos jefes militares, personal de caballería y tropas fueron dados de baja del Ejercito Nacional el 18 de abril del citado año 1918, y desterrados del país.

Pero surgió el movimiento del 1 de abril de 1920, que tuvo por bandera el Plan de Agua Prieta y, entonces se afilió a las fuerzas revolucionarias que lo encabezaron; y tal triunfo de la causa, como se decía entonces, quedó reincorporado al Ejército Nacional, pero ya con el grado de Coronel, que tan dignamente le había conferido el General Luis Caballero cuando se levantó en armas. Con este grado sirvió durante varios años, participando activamente en la revolución Cristera allá por 1925, en el estado de Jalisco combatiendo valientemente en varios frentes al hacer respetar la constitución de 1917 y la Soberanía Nacional pacificando a nuestros compatriotas a través del territorio nacional.

Al triunfo y término de la Revolución Cristera el Presidente de la República Don Emilio Portes Gil, le confiere el 17 de mayo de 1929 el cargo como Jefe de Guarniciones del Estado de Oaxaca, más tarde por mandato Presidencial del C. Presidente General Abelardo L. Rodríguez, es nombrado General Brigadier con todos los honores que el Ejecutivo Mexicano confiere, el 1 de febrero de 1930.

Años posteriores dieron al General Gaspar de la Garza Ruíz, la facultad de colaborar socialmente con la comunidad y con el especial interés de que por sus orígenes en el magisterio, los tamaulipecos tuviesen la oportunidad de ser libres, de estudiar y de prepararse cada día más, abrir oportunidades de superación para cada tamaulipeco y para sus familias. La salud y el bienestar social son primordiales para las familias tamaulipecas. Así es como en 1935 el General es postulado honrosamente para la Candidatura a la primera Magistratura de nuestro Estado, declinando a este gran honor por motivos de salud.

Es así como le sorprendió la muerte, siendo jefe del 28 Batallón de Infantería en Pachuca Hidalgo, contando al morir con 59 años el 1 de marzo de 1940. Fue entonces llevado a la Ciudad de México y enterrado con los más altos honores militares en el Panteón Francés de la Piedad.

Así terminó la vida de este Ilustre Tamaulipeco, que no obstante prestó grandes servicios a la Revolución, sin embargo nunca se aprovechó de ella, ni tampoco fue mercenario con sus ideales, perteneció a los idealistas de la misma porque no tomó las armas como medio para enriquecerse, al contrario, su fortuna personal, sus bienes y su patrimonio económico, fue aportado a la causa sin que éste recibiese retribución alguna por parte del gobierno, empuñó la lucha para ayudar a redimir a las clases humildes de la tutela de los odiados jefes políticos, de los caciques, de un gobierno transgresor a la ley, como fue el de Huerta, que había atropellado los derechos y la dignidad del pueblo, y un gobierno cuando viola la ley debe derrocarse, porque como dijo Lafayette, cuando él viola los derechos del pueblo, la insurrección es, para el pueblo y para cada porción del pueblo, el más sagrado de los derechos y el más indispensable de los deberes.

Sin duda el General Gaspar de la Garza, fue uno de los generales que dio el estado de Tamaulipas a la Revolución Mexicana, y nunca saboreó los frutos de este movimiento social, ya hecho gobierno, y a cuya memoria todavía no se le hace justicia, como tampoco en vida fue homenajeado con los galardones que a él le correspondían; su árbol genealógico enraíza en páramos del Norte de Tamaulipas, en donde, desde el nacimiento de República, desafía a la adversidad y a los vientos enemigos la liberal conducta de una recia estirpe.

Sus antecesores, militares en su mayoría, cumplieron con la Patria y con su tiempo. Uno de ellos, Don Felipe de la Garza, fusiló al Emperador Don Agustín de Iturbide; Juan José de la Garza, siendo Gobernador de Tamaulipas; luchó con bizarría al lado del Benemérito de las Américas. (Rogerio G. Hershberger de la Garza).

Fuente: Comisión Organizadora para la Conmemoración en Tamaulipas del Bicentenario del inicio de la Independencia Nacional y el Centenario de la Revolución Mexicana.

 
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