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LOS INÚTILES ARREGLOS: LAS CONFERENCIAS DE TORREÓN

 

 

Aún no terminaba el conflicto en contra del gobierno de Victoriano Huerta y se empezaba a gestar la próxima etapa de la lucha revolucionaria: Venustiano Carranza en contra de Francisco Villa.

Las diferencias entre ambos caudillos tuvieron su génesis desde la toma de Ciudad Juárez por los maderistas en mayo de 1911. Carranza observó el comportamiento de Villa en la intentona de rebeldía encabezada por Pascual Orozco y le quedó grabada la imagen de un hombre brutal, incontrolable, peligroso para cualquier acción política planeada.

Después del asesinato de Francisco I. Madero, en febrero de 1913, Carranza acaudilló la rebelión en contra de la usurpación de Victoriano Huerta; pronto, se enteraría que, entre sus seguidores, se encontraba luchando Francisco Villa, quien, al paso de los días, se convirtió en un formidable líder rebelde. La preocupación de Carranza se acrecentó en la medida que Villa ganaba batallas y desalojaba a los federales del norte del país. El Primer Jefe intentó controlarlo, a su modo, por medio de la sumisión total, Villa no se dejó; el choque de personalidades terminó en enfrentamiento. Los cañones dirigidos hacia el enemigo, parecían virarse entre los aliados. Se intentó llegar a la paz por medio de un pacto, que evitaría el enfrentamiento; lo único que logró fue ganar tiempo, el choque, inevitable, trajo de nueva cuenta una guerra civil sangrienta. En este artículo se describen brevemente los sucesos que llevaron a la conformación del “Pacto de Torreón”, como una posible solución al conflicto en ciernes.

CRONOLOGÍA

11 de enero de 1914. Francisco Villa tomó Ojinaga. Los federales, al mando de los generales Salvador Mercado y Pascual Orozco huyeron cruzando al lado americano en donde fueron aprehendidos.

21 de febrero de 1914. Francisco Villa informó al Primer Jefe, Venustiano Carranza sobre la muerte del ciudadano inglés William S. Benton, quien, según el propio Villa, intentó asesinarlo el día 16 de ese mismo mes, pero fue desarmado y fusilado el mismo día.

28 de febrero de 1914. Antes las notas diplomáticas de indignación hechas por varios diplomáticos sobre el caso Benton, Carranza le pide al cónsul norteamericano de Nogales que se dirija a él, como Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, para atender cualquier protesta por ese medio.

20 de marzo de 1914. Llegó a Ciudad Juárez, procedente de Chihuahua el gobernador del estado, Manuel Chao en compañía de su estado mayor para presentar los saludos del general Villa al Primer Jefe.

29 de marzo de 1914. Venustiano Carranza llegó a Ciudad Juárez.

2-3 de abril de 1914. Villa tomó la ciudad de Torreón, Coahuila.

12 de abril de 1914. Villa derrotó a los federales en San Pedro de las Colonias Coahuila.

Carranza llegó a la ciudad de Chihuahua procedente de Ciudad Juárez.

21 de abril de 1914. El Puerto de Veracruz fue invadido por fuerzas norteamericanas.

22 de abril de 1914. Carranza se dirige por medio de George Carothers al gobierno norteamericano para expresar su desacuerdo con la violación de la soberanía nacional.

23 de abril de 1914. Wilson contesta a Carranza que la intención de su gobierno era respetar de todas las maneras posibles la soberanía e independencia del pueblo de México, así como su amistad. Sin embargo, cuando se burla la dignidad de los Estados Unidos y se invaden los derechos de sus ciudadanos, los Estados Unidos deberán tratar con los que Huerta ejercen el control, del territorio, aunque no representen al pueblo mexicano, exigiendo de esas autoridades existentes que sus demandas sean cumplidas.

24 de abril de 1914. En Ciudad Juárez, Francisco Villa, tras haber conversado con el agente norteamericano George Carothers, hizo declaraciones  conciliatorias respecto a la situación entre México y los Estados Unidos.

Carranza llamó a Villa a Chihuahua para ordenarle que no volviera a hacer declaraciones respecto al conflicto con los Estados Unidos.

29 de abril de 1914. El ABC (Grupo de plenipotenciarios de Argentina, Brasil y Chile que buscaban mediar el conflicto entre México y los Estados Unidos) pidió a Carranza que, como consecuencia de la aceptación de sus buenos oficios, suspendiera las hostilidades y movimientos militares entre los contendientes en México. El gobierno constitucionalista no contestó la nota.

2 de mayo de 1914. Carranza no aceptó pactar un armisticio con el gobierno de Victoriano Huerta.

13 de mayo de 1914. Manuel Chao entregó el gobierno de Chihuahua a Silvestre Terrazas para que, a su vez, éste lo entregara al general Fidel Ávila.

17 de mayo de 1914. Francisco Villa tomó Paredón.

30 de mayo de 1914. En Torreón, Francisco Villa lanzó un manifiesto al pueblo mexicano en el que señala su lealtad a la causa constitucionalista por encima de toda ambición personal.

14 de junio de 1914. Los generales de la División del Norte rehúsan obedecer la orden del Primer Jefe que prescribía designar entre ellos un jefe interino de la División, mientras Carranza nombraba al jefe definitivo que habría que mandarla, pues consideraban que Villa debía permanecer en el puesto.

18 de junio de 1914.  Desde Saltillo, los generales de la División del Noroeste se dirigen a los del Norte llamándolos a la concordia y a realizar una conferencia para solucionar el problema iniciado por la desobediencia de la División del Norte a las órdenes de Carranza.

19 de junio de 1914. Venustiano Carranza cesó a Felipe Ángeles en el cargo de subsecretario de Guerra.

23 de junio de 1914. La División del Norte derrotó a las tropas federales y ocupó la ciudad de Zacatecas.

4 al 8 de julio de 1914. Se realizan las Conferencias de Torreón.

LOS INÚTILES ARREGLOS: LAS CONFERENCIAS DE TORREÓN, 4-8 DE JUNIO DE 1914

Cuenta Adolfo de la Huerta en sus memorias, que, platicando con el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, Venustiano Carranza, salió el tema de la personalidad de Francisco Villa. Para Carranza:

“Villa es un gran guerrero, es un organizados y un gran general; estoy seguro que pronto lo vamos a ver al frente de corporaciones numerosas y digo esto porque me di cuenta de su actuación atacando  por el flanco las columnas orozquistas cuando el avance de Victoriano Huerta y todos los informes que tengo son en el sentido de que este es un hombre tremendo, terrible, pero como hombre sin freno, casi un inconsciente, es sumamente peligroso y debemos estar prevenidos…-Por eso creo conveniente- continuaba Carranza- que tomemos nuestras medidas para preservarnos de la amenaza de Villa”.(Documento 1).

Carranza recordaba la ocasión, cuando Pascual Orozco y Francisco Villa intentaron desconocer la autoridad de Francisco I. Madero en Ciudad Juárez en mayo de 1911. Al Primer Jefe le quedaría marcada en su memoria la mirada feroz de Doroteo Arango. Sin embargo, los conflictos que tendrían Carranza y Villa entre 1914 y 1915 irían más allá de un simple pleito entre personalidades.

Al iniciar la lucha armada del Ejército Constitucionalista en contra del gobierno de Victoriano Huerta, Carranza buscó que Villa quedara subordinado a un militar de su confianza para que lo pudiera controlar y con ello limitar su poder en Chihuahua; sin embargo, para los primeros meses de la revolución constitucionalista, Carranza era prácticamente desconocido en Chihuahua, mientras que Villa gozaba de amplia popularidad. En agosto de 1913, quiso someter a Villa bajo la tutela de Álvaro Obregón, situación poco afortunada, ya que Villa y sus hombres, no iban a aceptar la autoridad de un general “extranjero”, es decir, que no fuera de Chihuahua.

Cuando Villa dominó militarmente Chihuahua, Carranza supo que era necesario controlarlo, ya que, al no hacerlo, dejaba un precedente para que otros jefes militares no aceptaran el mando del Primer Jefe. Carranza nombró al general Manuel Chao como gobernador del estado, cargo que ocupaba Villa; le exigió no realizar cambios sociales radicales y que se abstuviera de repartir tierras. Villa se indignó por la petición de Carranza, ya que, a su parecer, sólo estaba ayudando a la gente pobre y a las “viudas de la Revolución”.

Villa no obedeció la orden de dejarle la gubernatura a Chao, hasta enero de 1914; siguió con su programa social en beneficio de los más pobres e, incluso, emitió sus propios billetes. Con la finalidad de continuar con su campaña militar, en abril de 1914, Villa avanzó con la División del Norte hacia Torreón, como general en jefe, Villa le ordenó a Chao avanzar con él para tomar la plaza. Chao le comunicó a Carranza la indicación y éste dio la contraorden de que no abandonara el estado. Villa, enfurecido se dirigió a Ciudad Juárez, en donde se encontraba Carranza despachando, aprehendió a Chao y ordenó su fusilamiento. Carranza fue notificado y, según algunas fuentes (Documento 2), evitó el fusilamiento de Chao. Al final del día, el secretario de gobierno de Chihuahua, Silvestre Terrazas, organizó una cena de reconciliación para los tres y, en apariencia, limaron asperezas. Lo cierto es que Carranza afirmó la idea que tenía de Villa: era ingobernable y había que detenerlo.

Para Friedrich Katz, hasta abril de 1914, no hay indicios de que Villa conspirara en contra de Carranza, sus cartas hacia él eran cálidas y constantemente reiteraban su lealtad al Primer Jefe; sin embargo, la actitud de Carranza comenzó a generar sospechas en Villa.

El 21 de abril de 1914, tropas estadounidenses ocuparon el Puerto de Veracruz, con la finalidad de influir en los asuntos internos del país. Mientras Carranza condenaba la intervención, Villa se distanciaba de su postura nacionalista, envió una carta personal al presidente norteamericano Woodrow Wilson, deslindándose de la opinión del Primer Jefe. El gobierno norteamericano vio con buenos ojos la colaboración de Villa, mientras que, para Carranza, ya no era Villa un peligro para sus planes nacionales, sino también para la Independencia nacional. Para Katz, fue en ese momento cuando Carranza tomó la decisión de eliminar totalmente a Villa de la vida política nacional.

Carranza empezó a hostilizar las acciones de Villa, censuraba en público y en privado sus declaraciones, decisiones y movimientos de tropa; en contraste, la actitud de Villa era conciliatoria; a pesar de los consejos del general Felipe Ángeles y del gobernador de Sonora, José María Maytorena, de que no debía confiar en él. Villa no tenía ambiciones presidenciales, imaginaba que podía establecer un modus vivendi con Carranza: él lo reconocería como líder supremo de la Revolución a cambio de que el Primer Jefe aceptara su control sobre Chihuahua y su ejército, además de no obstaculizar su avance a la ciudad de México. Carranza no quería y no podía aceptar ese pacto. Empezó a obstaculizar ese avance; primero, le ordenó tomar la ciudad de Saltillo a pesar de que las fuerzas de Pablo González estaban más cerca de ese objetivo militar. Villa lo complació, con la finalidad de poder negociar un acuerdo con Carranza, pero este fue inflexible. Se opuso a que Villa tomara Zacatecas, por lo que ordenó al general Pánfilo Natera a conquistar la plaza; sin embargo, Natera falló en su cometido.  Carranza, pensando debilitar a Villa, le ordenó comisionar a cinco mil hombres a las fuerzas de Natera. Villa intentó convencer a Carranza de cancelar esa orden, pero el Primer Jefe fue inflexible. El 12 de junio de 1914 se inició la confrontación vía telegráfica (Documento 3) entre Villa y Carranza. El primero renunció y el segundo aceptó la dimisión. Villa le comunicó su decisión al general Felipe Ángeles, quien de inmediato tomó el control de los acontecimientos. Ángeles unificó a los generales de la División del Norte, incluso los que conspiraban en torno a Villa y enviaron un telegrama a Carranza, pidiendo reconsiderar su decisión. Carranza se mantuvo inflexible, los generales villistas pidieron a Villa no renunciar y lo apoyaron (Documento 4). Rechazaron las órdenes de Carranza y marcharon, junto a la División del Norte, rumbo a Zacatecas. Como una medida desafortunada, Villa ordenó la aprehensión del Tesorero de la Nación, Serapio Aguirre, su personal y confiscó los fondos y bienes bajo su resguardo. La ruptura, si bien no era por el momento pública, si era irreconciliable. Ni siquiera la victoria en Zacatecas pudo evitar el rompimiento definitivo.

Carranza, en un intento desesperado por detener la marcha de la División del Norte hacia el sur, bloqueó todos los envíos de carbón para los trenes de Villa y evitó que éste comprara el combustible en Estados Unidos. También, el gobierno de Wilson ordenó hacer efectivo el embargo de ventas de armas para Villa, aunque meses después levantó esta restricción, por el momento logró evitar el avance de la División del Norte hacia la capital del país, sin embargo, parecía que, en vez de continuar la lucha en contra del ejército federal, el ejército constitucionalista se enfrentaría en dos facciones entre sí.

Villa, tratando de minimizar el incidente con Carranza, comunicó al Primer Jefe su triunfo en Zacatecas y pidió carbón para sus trenes y continuar con su marcha triunfal. Evidentemente, Carranza se negó a dar cualquier tipo de ayuda. Para evitar una división entre las fuerzas revolucionarias que pudiera ser aprovechado por el Ejército Federal para derrotar a los revolucionarios, los generales de la División del Norte y del Cuerpo de Ejército del Noroeste, convocaron a unas conferencias en la ciudad de Torreón, Coahuila. Villa, tratando de ganar adeptos para una futura confrontación, envió un telegrama al general Álvaro Obregón para informarle, desde su perspectiva, la problemática con Carranza e invitarlo, junto a los generales del Cuerpo de Ejército del Noroeste a las conferencias de Torreón. Obregón, fue cauteloso en su respuesta, invitando a Villa a no confrontarse con Carranza y a esperar el resultado de las pláticas (Documento 5).

Las conferencias celebradas en Torreón se iniciaron el 4 de julio de 1914 y asistieron a ellas, por la  División del Norte: general José Isabel Robles, ingeniero Manuel Bonilla, Dr. Miguel Silva y el coronel Roque González Garza con carácter de secretario, y por el Cuerpo de Ejército del Noroeste los generales Antonio I. Villarreal, Cesáreo Castro y Luis G. Caballero, actuando como secretario Ernesto Meade Fierro. El objeto de la junta era tratar de zanjar las dificultades que habían surgido entre Villa y Carranza; tras arduas pláticas, los delegados tomaron, entre otros, los siguientes acuerdos:

I.  La División del Norte reconoce como Primer Jefe del Ejército Constitucionalista al C. Venustiano Carranza y le reitera su adhesión.

II. El señor Gral. Francisco Villa continuará con el mando de la División del Norte.

En la sesión del día 6 los delegados de la División del Norte propusieron reformas a las cláusulas sexta y séptima del Plan de Guadalupe y que se adicionara con otras dos, que serían la octava y novena. La sexta, en el sentido de que al triunfo de la Revolución el Presidente Interino de la República convocaría a elecciones y entregaría al electo; la séptima, ejecutaría igualmente en los Estados de la República; la octava, ningún jefe constitucionalista figuraría como candidato a presidente y vicepresidente de la República, y la novena, al triunfo de la Revolución se formaría el programa de gobierno por una convención militar  integrada por un delegado por cada mil soldados. Dichas modificaciones se aprobaron por unanimidad, así como otro punto tendiente a que se respetara la soberanía del estado de Sonora y a su gobernador constitucional, José María Maytorena; se reconoció la facultad exclusiva del Primer Jefe para nombrar y remover libremente a todos los empleados y funcionarios de la administración federal y, por último, se aprobó que el ejército constitucionalista sustituyera al ejército federal como garante de la soberanía nacional, con ello se dieron por terminadas  las conferencias el día 8. (Documento 6)

Los delegados del Nordeste informaron al Gral. Pablo González el resultado de las conferencias de Torreón y éste a su vez al Primer Jefe. Carranza contestó aprobando, en términos generales, los acuerdos de las expresadas conferencias, aceptó la satisfacción amplia y cumplida de los generales de la División del Norte por los términos descorteses de los telegramas de 15 de junio anterior, manifestando que le era altamente grata la terminación del conflicto, y que en su oportunidad expediría la convocatoria para una convención.

Además de los acuerdos públicos tenidos en las conferencias, se tomaron otros de carácter privado: que la División del Norte fuera elevada a categoría de Cuerpo de Ejército; el general  Villa ascendido a divisionario y el general Felipe Ángeles sería repuesto en la subsecretaría de Guerra y Marina, que renunciaría en seguida. Carranza se negó a acceder a estas recomendaciones. Villa, de igual forma, no acató cabalmente las mismas, el Pacto de Torreón atrasaría unos meses el enfrentamiento inevitable.

Bibliografía: Así fue la Revolución mexicana, tomo 4. La lucha constitucionalista, Comisión para las Celebraciones  del 175 Aniversario de la Independencia Nacional y 75 Aniversario de la Revolución Mexicana, Senado de la República, SEP, 1985.; Así fue la Revolución mexicana, tomo 7. La revolución día a día, Comisión para las Celebraciones  del 175 Aniversario de la Independencia Nacional y 75 Aniversario de la Revolución Mexicana, Senado de la República, SEP, 1985.; Documentos Históricos de la Revolución Mexicana. XV. Fundador: Isidro Fabela. Revolución y Régimen Constitucionalista. Vol. 3°. Del tomo I. Editados por la Comisión de Investigaciones Históricas de la Revolución Mexicana, bajo la dirección de Josefina E. de Fabela. Editorial JUS, S. A. México, 1969.; Garciadiego, Javier, 1913-1914. De Guadalupe a Teoloyucan, México, editorial Clío, Gobierno de Coahuila, 2013.; Gildardo Magaña y Carlos Pérez Guerrero. Emiliano Zapata y el Agrarismo en México.  Tomo IV. Editorial Ruta; México, 1952.; Katz, Friedrich, Pancho Villa, Tomo I y II. Ediciones Era, 1999.; Matute, Álvaro (Prólogo), Documentos relativos al general Felipe Ángeles. Primera edición. México: Editorial Domés, S. A., 1982.; Rodríguez Barragán, Juan. Historia del ejército y de la Revolución Constitucionalista. Talleres de la editorial STYLO Antigua Librería. México, 1946.; Ulloa, Berta, Historia de la Revolución Mexicana, Tomo 4, 1914-1917. La Revolución escindida, México, El Colegio de México, 1979.; Ulloa, Berta, Historia de la Revolución Mexicana, Tomo 5, 1914-1917. La encrucijada de 1915,  México, El Colegio de México, 1979.

Fuente: Articulo autoría de Rafael Hernández Ángeles. Secretaria de Cultura. Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM).; Memorias de Don Adolfo de la Huerta. Según su propio dictado. Transcripción y comentarios de Roberto Guzmán Esparza. Colección memorias y documentos. INEHRM. México, 2003. Pág. (s). 63-72. (Documento 1).; Rodríguez Barragán, Juan. Historia del ejército y de la Revolución Constitucionalista. Talleres de la editorial STYLO Antigua Librería. México, 1946. Pág. (s). 442-447. (Documento 2).; Documentos Históricos de la Revolución Mexicana. XV. Fundador: Isidro Fabela. Revolución y Régimen Constitucionalista. Vol. 3°. Del tomo I. Editados por la Comisión de Investigaciones Históricas de la Revolución Mexicana, bajo la dirección de Josefina E. de Fabela. Editorial JUS, S. A. México, 1969. Pág. (s). 91-99. Documento 3 y Pág. (s). 109-110,121-122. (Documento 6).; Documentos relativos al general Felipe Ángeles. Pról. Álvaro Matute. Primera edición. México: Editorial Domés, S. A., 1982. Pág. (s). 49-61. (Documento 4).; Emiliano Zapata y el Agrarismo en México. Obra iniciada por Gildardo Magaña y continuada por Carlos Pérez Guerrero. Tomo IV. Editorial Ruta; México, 1952. Pág. (s). 143-149. (Documento 5).

 
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