historia.jpg

Joomla extensions and Joomla templates by JoomlaShine.com
MI PRIMERA ENTREVISTA CON DON VENUSTIANO CARRANZA

 

LA PRIMERA ENTREVISTA personal y privada que tuve con el Primer Jefe, fue para mí desconcertante.

En el tren, camino a Hermosillo, le manifesté mis deseos de hablar con él, y habiéndome concedido audiencia, me dejó que hablara sin despegar él los labios, mirándome con fija atención. Le dije que le había telegrafiado y escrito varias veces, para ponerme a sus órdenes, dispuesto a servir a la Revolución en lo que él determinara; pero que no habiendo tenido nunca su respuesta, me había internado al país por Piedras Negras ofreciéndole mis servicios al Gral. Pablo González, hasta que recibí la invitación del Gobernador Maytorena para aceptar el puesto de Oficial Mayor en su administración, el cual había aceptado por consejo del propio Don Pablo.

Hice una pausa; y como nada me dijera Don Venustiano, me pareció prudente terminar refiriéndome a su hermano Don Jesús, quien me había encargado le expusiera cuál era la situación militar en Coahuila después de la derrota sufrida por nuestras fuerzas en Tres Hermanas y el avance de los huertistas a Barroterán, Aura y Rodríguez, donde yo había dejado al jefe González. Concluí refiriéndome a la situación de la Capital federal cuando yo la había dejado; el entusiasmo que había despertado la actitud suya y la de Sonora en el ánimo del pueblo, y la esperanza general respecto al triunfo de la Revolución que él había iniciado y dirigía.

El Primer Jefe, después de mi breve relación, continuó en su mutismo imperturbable, por lo que al cabo de unos cuantos instantes más, y con su venia, me retiré de su presencia.

La acogida que me diera el señor Carranza me dejó desconcertado. Yo que lo admiraba tanto por sus hechos históricos que habían hablado elocuentemente a la posteridad; yo, que esperaba del ilustre patricio unas palabras de aprobación a mi conducta; un ademán benevolente y de simpatía humana o política hacia mi juvenil y romántico amor por la libertad y la Revolución, encontré en él un silencio helado que me dejó sorprendido y perplejo.

Pero, cuán pronto cambió mi estado de ánimo respecto de aquella rara y fuerte personalidad, de la que a seguidas fui descubriendo las reconditeces de su espíritu, al parecer impenetrable y gélido.

El mismo día de nuestra llegada a Hermosillo, el señor Carranza, su Secretario Particular Espinosa Mireles y sus ayudantes, fueron alojados por el Gobernador Maytorena en la misma casa en la que vivíamos Sánchez Azcona y yo.

Don Venustiano con su séquito ocupó la parte alta del edificio, habiendo sido desde ese día, ellos como nosotros, huéspedes y contertulios de Don José María Maytorena, durante el tiempo que el Primer Jefe permaneció en Hermosillo, salvo mi persona que se separó de aquella casa por obligados motivos que después explicaré.

Fuente: Mis Memorias de la Revolución. Editados por la Comisión de Investigaciones Históricas de la Revolución Mexicana bajo la dirección de Josefina E. de Fabela. Coordinador: Roberto Ramos V. Investigadores: Luis G. Ceballos, Miguel Saldaña, Baldomero Segura García. Editorial Jus, S. A. México, 1977. Pp.144-145.

 
Joomla extensions and Joomla templates by JoomlaShine.com
Agregar a Favoritos      Ligas de Interes     Mapa del Sitio      Miembro Honorable     Fuentes/Creditos      Contacto/Buzon de Sugerencia