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DISCURSOS CON MOTIVO DE LA MANIFESTACIÓN QUE ANTE PALACIO HICIERON CONTRA LA INVASIÓN PUNITIVA

 

Discursos pronunciados con motivo de la manifestación que ante Palacio hicieron contra la invasión punitiva

Habló el C. General Álvaro Obregón, a petición de la muchedumbre.

19 de junio de 1916.

El árbol de la libertad aquí, y en todos los países, ahora y en todos los tiempos, para fructificar ha necesitado que se le riegue con sangre. Hay que tener presente —exclamó— que en la lucha, si ella viene, estarán de nuestra parte el honor, y la afrenta y la ignominia, de la de los Estados Unidos.

Se trata de aplastarnos por medio de la fuerza bruta—agregó—y para vencer a la fuerza bruta no hay más que la fuerza de la razón, es decir, la fuerza moral.

Los americanos intentan hollar nuestro territorio, ahora que empiezan a afirmarse los principios libertarios por los que hemos luchado; pero hollarán nuestro territorio después de haber pasado sobre nuestros cadáveres.

Y entonces, la sangre derramada fructificará, y nuestros hijos sabrán continuar la defensa de nuestras libertades.

Después manifestó que estimaba inútil hacer manifestaciones de adhesión en los actuales momentos, pues los que han luchado por la libertad de México, con mayor razón irán sin miedo y llenos de patriotismo a derramar su sangre por la integridad de la patria.

No hay que olvidar que en caso de guerra, los primeros que entrarán a nuestro territorio, serán mexicanos, con el bigote rasurado y masticando tabaco... (Estruendo de aplausos. Gritos: ¡Mueran los traidores!), pues las pasadas administraciones crearon monstruos de perfidia y de maldad; pero no hay que temerles, sabremos darles la muerte que merecen.

El señor General Obregón terminó diciendo que no le sorprendía la actitud de los estudiantes, puesto que en toda la República los mexicanos estamos dispuestos a sacrificarnos antes de consentir la afrenta que pretenden inferirnos los americanos.

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A solicitud de la multitud, habló nuevamente el General Obregón, y dijo, en síntesis, que tenía inmenso orgullo porque ayer, el C. Primer Jefe, le había concedido permiso para dejar la Secretaría de Guerra y Marina, confiriéndole el nombramiento de General en Jefe de las fuerzas que marcharán contra los invasores, en el caso de que estalle la guerra con los Estados Unidos.

Nosotros formaremos la vanguardia -dijo-, y a vosotros os está encomendada la retaguardia.

No importa que falten armas; al cabo para colgar frailes, traidores y científicos, no es necesario estar armados.

Fuente: Discursos del General Álvaro Obregón. Biblioteca de la Dirección General de Educación Militar. México, 1932. Dos tomos. Primera parte. Discursos de 1915 a 1923. 410 pp. Páginas 41 a 45.

 
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