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MANIFIESTO POR MIEMBROS DEL PARTIDO LIBERAL CONSTITUCIONALISTA POSTULANDO A CARRANZA PARA PRESIDENTE

 

 

Manifiesto suscrito por Eduardo Hay, Jesús Urueta, Luis G. Cervantes, Álvaro Obregón, Cándido Aguilar, Pablo González, y otros miembros del Partido Liberal Constitucionalista, postulando a don Venustiano Carranza para ocupar el cargo de Presidente Constitucional de la República. [L-E-806. A.R.E.]

Las condiciones a que ha llegado el país después de seis años de guerra justificada, es verdad, por grandes necesidades populares, pero no por eso menos dolorosa y agotante; y la conveniencia de encauzar cuanto antes de un modo claro y definitivo todos los elementos de la nación en el sentido de la paz orgánica, de la reorganización política y del desarrollo económico de México, han llevado a los suscritos a la consideración de los medios más rápidos y eficaces para alcanzar tan patrióticos fines.

Consideramos necesario ante todo, el restablecimiento del orden constitucional en toda la República a la mayor brevedad posible, porque así tendremos la base para el gigantesco trabajo de reconstrucción a que debemos entregarnos sin que nos distraigan las inesperadas atenciones y momentáneos problemas que son propios de un régimen provisional; consolidaremos nuestra situación política por un plazo en que nos veremos libres de toda agitación y nos presentaremos, por último, ante las Naciones extranjeras no ya como un partido triunfante sino como un gobierno nacional ungido por el voto público y profundamente respetado en su representación legal del país entero, y en la democrática grandeza de su funcionamiento estrictamente constitucional.

Por otra parte, el restablecimiento de dicho régimen satisface el creciente y justificado anhelo nacional por la paz pública y representa la sanción legal de las reformas políticas y sociales de la Revolución. El medio de llegar al régimen constitucional, es la formación de los tres Poderes que conforme a nuestras leyes constituyen el gobierno federal, y los mismos Poderes en cada Estado forman el Gobierno respectivo. Todos esos poderes son de elección popular, y estando para convocarse a elecciones ante la proximidad de este movimiento electoral, es necesario fijar la atención del pueblo en los ciudadanos que deben llevar a los altos puestos y especialmente al primero y más importante de todos, la presidencia constitucional de la República.

El grupo de revolucionarios que suscribe ha meditado profunda y serenamente en el problema que entraña la designación de un candidato para tan importante posición, ha pesado antecedentes y significación de las personalidades más culminantes del momento actual y ha llegado a la convicción de que el más idóneo y recomendable para ser postulado en este caso es el ciudadano don Venustiano Carranza, quien a sus méritos personales lo aúnan condiciones especialísimas para garantizar el mantenimiento de la paz, la homogeneidad de su gobierno, la cohesión de todos los que ejerzan autoridad civil y militar y el sostenimiento de los principios liberales que han sido la suprema aspiración de nuestra patria desde la gloriosa Revolución de Ayutla.

No nos ciega un espíritu sectario, no nos mueve una tendencia personalista que somos incapaces de abrigar y que con indignación rechazaríamos porque somos dueños de nuestra convicción y sólo nos inspira nuestra conciencia. Cuando postulamos al ciudadano Carranza es porque no encontramos a favor de ningún otro los argumentos que surgen en su apoyo, no argumentos deleznables de consideración individual y de triunfos en el presente, sino argumentos que se elevan al porvenir de la patria, su tranquilidad futura y a sus seguridades para organizarse, fortalecerse y prosperar. Por eso invitamos a nuestros conciudadanos a secundar nuestra postulación y a trabajar activamente para que nuestro anhelo se vea pronto convertido en realidad.

Ahora es tiempo de que los revolucionarios demostremos una vez más la indestructible solidaridad que nos une, como lo demostramos cuando los conferencistas del Niágara se dirigieron aisladamente a los Jefes constitucionalistas poniendo en juego diversas sugestiones y encontrándose con la respuesta unánime de que todos se agrupaban en torno de la primera Jefatura para defender los intereses de la patria. El desenfreno de las ambiciones personales de los caudillos de pasadas revoluciones y revueltas de nuestro país, así como los juicios de los observadores extranjeros, han dado margen a la creencia enteramente generalizada de que somos irredimibles en este sentido e incapaces de dominar nuestras pasiones y de establecer la concordia en torno de nuestro propio gobierno.

Demostremos ahora (quizá por primera vez y para ejemplo del futuro), que ya es tiempo de que se modifique ese juicio despectivo, que ya hay revolucionarios que no ambicionan el poder ni se levantaron por despecho, demostremos nuestra unión y nuestro conocimiento de la actual situación de México y elevemos a la Jefatura legal de la nación, al ciudadano que voluntariamente reconocimos con su investidura legal de gobernador constitucional del Estado de Coahuila, como Jefe de la revolución, al que supo dirigirnos y llevarnos a la victoria, al que inició una gran obra de dignidad nacional y de reformas que debe terminar él mismo; al que aceptó la responsabilidad histórica y política de la revolución en el período de lucha y debe responder al pueblo mexicano de la obra política y social de la revolución en el período reconstructivo.

El ciudadano Venustiano Carranza es pues, un lazo de unión entre los elementos del partido, garantiza más que ninguno la paz pública indispensable para el trabajo de reconstrucción y prosperidad de la Patria, y cuenta con la colaboración leal y efectiva de todos los revolucionarios para la realización de esta gran obra. Por eso lo consideramos el más idóneo y el mejor indicado para el puesto de Presidente Constitucional de la República y lo postulamos para ese alto cargo, invitando al pueblo a secundar nuestros trabajos, en la conciencia de que hacemos labor patriótica y útil; labor de porvenir y de esperanza para la Nación Mexicana, necesitada ya de vivir en un régimen sin opresión, de legalidad sin mentira, de libertad sin desenfreno, y en una palabra, en un régimen de instituciones adecuadas a sus necesidades y de justicia y verdadera democracia.

El Presidente del Partido Liberal Constitucionalista. Gral. Eduardo Hay. Primer Vocal, Lic Jesús Urueta. Segundo, Coronel y Doctor Luis G. Cervantes. Tercero, José Inocente Lugo. Cuarto, Manuel García Vigil. Quinto, Vidal Garza Pérez. Sexto, Dr. Luis Rivas Iruz. Séptimo, Juan Zubaran. Octavo, Eduardo Herrera. Secretarios, Alfonso Herrera y Herminio Pérez Abreu. Gral. Álvaro Obregón. Gral. Cándido Aguilar. Gral. Pablo González. Gral. Benjamín G. Hill, Lic. Jesús Acuña. Ing. Pastor Rouaix.

Siguen multitud de firmas.

Lo anterior es el manifiesto que el Partido Liberal Constitucionalista acaba de lanzar a la Nación. 

Fuente: Documentos Históricos ge la Revolución Mexicana XVII. Fundador: Isidro Fabela. Revolución y Régimen Constitucionalista Volumen 5° del Tomo I. Editados por la Comisión de Investigaciones Históricas de la Revolución Mexicana bajo la dirección de Josefina E. de Fabela. Coordinador: Roberto Ramos V. Investigadores: Luis G. Ceballos, Miguel Saldaña, Baldomero Segura Garcia, Humberto Tejera. Editorial Jus, S. A. México, 1969. pp.239-242.

 
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