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SAMUEL GÓMPERS, EXPONE A NOMBRE DE LA DIRECTIVA DE LA FEDERACIÓN AMERICANA DEL TRABAJO

 

Exposición hecha por el Sr. Samuel Gómpers, a nombre de la Directiva de la Federación Americana del Trabajo, sobre la ayuda prestada por la misma para deponer a la Administración del Gral. Porfirio Díaz, y la actitud del Gobierno Americano para no reconocer a Victoriano Huerta como Presidente Provisional; sugiriendo que el Gobierno Constitucionalista hiciera declaraciones expresas, en el sentido de hacer realidad la repartición justa y equitativa de las tierras, entre las clases trabajadoras. [F9-72-18. A.I.F.]

Traducción.

Muy señor mío:

Durante nuestras sesiones de la semana pasada, se hizo ante mis colegas, los miembros de la Mesa Directiva de la Federación Americana del Trabajo, una exposición exacta e imparcial de la presente situación mexicana, basada tanto en comunicaciones directas, cuanto en reportazgos publicados en la prensa de estos últimos días.

Como resultado, se ha acordado, habiendo yo recibido instrucciones al efecto, comunicarle a Ud. suplicándole que a su vez la comunique Ud. al Sr. Carranza, la siguiente relación de hechos y expresión de esperanzas.

Pero antes, séame permitido declarar que la Mesa Directiva de la Federación Americana del Trabajo tiene una gran satisfacción en hacer presentes sus felicitaciones a la causa Constitucionalista, y hace votos por su pronto y feliz triunfo.

Es pertinente decir, desde luego, que las clases trabajadoras de los Estados Unidos están profundamente interesadas en los asuntos de México, pues precisamente por su carácter y organización, todos los problemas de las clases populares del mundo entero les conciernen vivamente, y especialmente aquellos que afectan a las clases trabajadoras en sus condiciones de vida y trabajo.

Tampoco está por demás decir que durante la revolución que estalló en México en contra de la autocrática y tiránica administración del Presidente Díaz, la Federación Americana del Trabajo prestó su ayuda, en la mejor forma que pudo, al movimiento iniciado para deponer a Díaz, especialmente en el campo de la información y de la formación de la opinión pública en los Estados Unidos. Cuando, como resultado de ese movimiento, el gran Madero llegó al poder como Presidente de la República, la Federación Americana del Trabajo sintió una gran satisfacción y aplaudió las elevadas miras de Madero al dedicar su talento y sus ideales en beneficio del pueblo mexicano.

Cuando el General Huerta y su pandilla, por medio de la traición y el crimen, derrocaron el gobierno de Madero, y aquél se declaró Presidente Provisional, y mas tarde disolvió el Congreso y se proclamó Dictador, no hubo nadie, con excepción del gobierno de los Estados Unidos que ejerciera una influencia internacional tan poderosa, en la solución de las dificultades que se presentaban ante el pueblo mexicano, como la Federación Americana del Trabajo.

Esta ayudó a sostener la actitud del gobierno de los Estados Unidos en su negativa de reconocer a Huerta hasta el último momento, en beneficio del éxito de la revolución encabezada por el Sr. Carranza.

Actualmente, la única dificultad que parece existir para poder llevar a feliz término la lucha de estos últimos años, es la declaración hecha por personas que representan, o que pretenden representar al Sr. Carranza, de que su gobierno impondrá penas y castigos del más severo carácter a los huertistas y a aquellos que sean responsables del derrocamiento del gobierno de Madero.

Nuestras ideas sobre el particular son que, dado que la Federación Americana del Trabajo ha ayudado, como ninguna otra instrumentalidad americana, con excepción del gobierno de los Estados Unidos, al éxito del venidero gobierno de México, nos asiste cierto derecho a pedir a los que representan al Sr. Caranza, y al Ejército Revolucionario victorioso, que guarden las consideraciones humanitarias más elevadas aún para aquellos que sean culpables. Tal política, a nuestro juicio, tendría un efecto tranquilizador, contribuiría a la feliz inauguración del nuevo gobierno constitucional en México, y tendería a unir a todos los mexicanos en apoyo de un gobierno legal en el país.

Es nuestro más vehemente deseo, también -y así lo sugerimos respetuosamente- que se haga una declaración amplia, no solamente en el sentido arriba indicado, sino acompañándola de una declaración expresa de que los Constitucionalistas llevarán a cabo la repartición justa y equitativa de las tierras entre las clases trabajadoras.

Abrigamos la confianza de que el cumplimiento de tales promesas establecerá y mantendrá mejores condiciones económicas y una política más humanitaria de la que hasta aquí ha prevalecido en México.

A nuestro juicio, tal declaración, más que cualquiera otra cosa, traería la paz, la unión y la prosperidad al pueblo mexicano, asegurando la estabilidad de su gobierno.

Respetuosamente sometemos a la consideración de Ud. y de su Jefe todo lo anterior, nacido de los más sinceros propósitos y los mejores deseos de quienes son sus amigos.

Somos de Ud., etc.

La Mesa Directiva de la Federación Americana del Trabajo.

Samuel Gompers

Presidente

Se respeta ortografía de origen.

Fuente: Documentos Históricos de la Revolución Mexicana XVII. Fundador: Isidro Fabela. Revolución y Régimen Constitucionalista Volumen 5° del Tomo I. Editados por la Comisión de Investigaciones Históricas de la Revolución Mexicana bajo la dirección de Josefina E. de Fabela. Coordinador: Roberto Ramos V. Investigadores: Luis G. Ceballos, Miguel Saldaña, Baldomero Segura Garcia, Humberto Tejera. Editorial Jus, S. A. México, 1969. pp.220-222.

 
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