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MÚZQUIZ, COAHUILA; TIERRA DE GENERALES

 

Al referirme a mi pueblo, aquel terruño donde vi la primera luz, ese que yo le llamo tierra de generales, sólo me brotan frases de ternura y amor; mi tierra era un pueblo de agricultores y de buenos vaqueros. En Múzquiz quien no supiera manejar el azadón y el arado,  montar su buen caballo y lazar un novillo matrero, no era de Múzquiz.

El tiempo no se detiene, es inexorable, los años transcurren y dejan sin piedad sus huellas; las vidas terminan, los recuerdos se borran, el ritmo acelerado de la vida en ocasiones pausada, hace que tratemos de mirar hacia atrás, quizá escenas de unos recuerdos ya muy borrosos de lo que fue nuestra existencia, es tratar de volver a vivir de lo que fue nuestro pueblo, de admirar a sus hombres, sus hechos y su historia.

MIS RECUERDOS

El amor que tengo por mi pueblo hace que siempre lo recuerde con cariño; ahí transcurrieron los años de mi vida en los que no vivíamos agobiados por el mundanal ruido, en el barrio de Fluorita de México caminé mis primeros pasos, aprendí mis primeras letras, conocí mi primer amor y derramé lágrimas dolorosas cuando el ángel de la muerte se llevó a un ser querido, por eso cómo no recordar amorosamente el solar de mis mayores.

Hoy cuando visito ese pueblo y recorro sus calles polvorientas, entrar con devoción y fe a su hermosa parroquia donde se venera a Santa Rosa de Lima —una iglesia que más parece catedral—, cuando eso ocurre es mirar como Pedro Páramo paisajes de tiempos que ya se fueron, escuchar el piafar de los briosos corceles, la voz de mando de los hombres que tomando su carabina se fueron a la bola de la revolución para salir triunfantes, algunos de ellos regresaron y muchos, los más, quedaron con la cara al cielo por sus ideales.

Transitar por esas calles de Dios, viviendo la ilusión de un pasado que jamás volverá, los nombres de esas calles a veces no sabemos quiénes fueron, o por qué se le puso ese nombre a tal avenida; vemos desfilar frente a nuestros ojos de la fantasía los hombres de a caballo que al grito de sufragio efectivo, no reelección, acompañaron a don Francisco I. Madero en su lucha libertaria, y más tarde a la muerte del presidente Madero, seguirían a don Venustiano Carranza en su lucha por restablecer la legalidad ante la traición de Victoriano Huerta. Los dragones de Múzquiz estarían presentes en muchas de las batallas de la revolución de 1913.

ALGUNOS NOMBRES

Múzquiz, Coahuila fue tierra de generales, tierra de soldados de la revolución, por mencionar algunos Ignacio Elizondo, Sóstenes Guajardo, Cruz Maltos, Luis Alberto Guajardo, Miguel N. Acosta, Abelardo Menchaca y toda una pléyade de hombres, pero como mencionaba al principio de mi escrito, el tiempo va cobrando sus facturas y la memoria a veces nos traiciona y es de justicia mencionar que muchos de esos nombres se han quedado en el perfume de la leyenda, no son mencionados en ningún libro de historia y  ninguna calle lleva su nombre en su honor, lo que no significa que su sangre regada en el campo de batalla de la revolución mexicana no haya sido valiosa. Al contrario, sus hechos de valor siempre serán recordados porque siempre existirá alguien que no los olvide, y quizás algún día veamos sus biografías cantadas en corridos, donde nos narren sus tragedias y sus actos de valentía.

PERFIL HISTÓRICO

La población de Melchor Múzquiz, inicialmente fue un presidio que se estableció por cédula real siendo virrey de la Nueva España don Juan Antonio de Vizarrón e Inurreta, con fecha de 26  de septiembre de 1735. Su propósito era defender a los pueblos ya establecidos de los ataques de los indios que merodeaban la región. Su primer nombre fue el de Santa Rosa María del Sacramento, y fue a mediados del siglo XIX cuando se le cambió el nombre en honor del gran patricio hijo de estas tierras, el general Melchor Eca y Múzquiz, quien fue presidente de la República en el año 1832, siendo también el primer gobernador del Estado de México y un destacado liberal, que a pesar de haber sido presidente de la República, al morir, lo hizo en la peor de las miserias, lo que nos demuestra que fue un hombre honrado a carta cabal.

Es la fecha del 29 de agosto de 1737, la considerada como de la fundación de la hoy pujante ciudad Melchor Múzquiz.

PERSONAJES ILUSTRES

Sin duda muchos hombres y mujeres han puesto en alto el nombre de mi pueblo, recordando a uno de ellos don Adolfo Romo, creador de una gran empresa que en su momento dio trabajo a mucha de la gente de Múzquiz, aquella empresa minera llamada Minera Metalúrgica Mexicana, que hasta su propia fundición llegó a tener en las faldas de la sierra hermosa de Santa Rosa. Cómo olvidar a don Julio Galán de la Peña que fue alcalde en dos ocasiones, y así pudiera seguir mencionando muchos nombres como a Abraham Jiménez, don Pedro Guajardo, Patricio H. Ruiz, José Múzquiz Guerra, don Urbano Santos Landois, a don Jesús Santos Landois que se ha convertido en un gran historiador, y a don José Flores Romo. En fin cuantos nombres de grandes hombres que ha dado mi pueblo, mil disculpas por olvidarme de ellos, pero su recuerdo permanece en la memoria de los muzquenses de abolengo.

Termino de hablar de mi terruño querido recordando al amigo que decía: "Así es esto.” Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla

Fuente: Articulo autoría de Heriberto Robles Rosales. eldiariodecoahuila.com.mx. 2017/2/20.

 
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