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DONÓ GOBERNADOR CREEL UNA CASA A PANCHO VILLA; INSÓLITA VERSIÓN EN SANTA EULALIA

 

La fachada de la casita de adobe y vigas de madera está pintada de color rosa con flores, abejas y colibríes. Llama la atención debido a que además se ha convertido en el restaurante La Cabañita, cuya propietaria Graciela Pizarro Hernández se encarga de relatar y enseñar una copia de las escrituras originales de la casa.

Antes de la revolución Pancho Villa fue minero en Santa Eulalia, donde permaneció por espacio de dos años.

La casa se la regaló el gobernador de aquella época y fue vendida el 24 de diciembre de 1908. La propiedad se la vende a Antonio Cabello Siller, quien era compadre de Villa, sin embargo al sentirse traicionado lo manda ahorcar.

Graciela relata que Villa, ante de irse a la revolución, le da dinero a Cabello para que compre parque y armamento. El hombre no obedece y con el dinero decide poner un comercio donde vendía cristal, ropa, abarrotes, vinos, licores y carnes en lata, ello de acuerdo con un recorte publicitario que guarda. Cabello pensó que Villa ya no regresaría, pues suponía que caería muerto en la batalla.

Pancho regresa en 1919 y ordena a Martín López, uno de los matones que entraron con él a Columbus, sacar al señor Cabello y llevarlo a ahorcar. Incluso Tomasita, la esposa de Antonio Cabello, le decía al matón que le pagaba en oro lo que pesaba el señor Cabello, sin embargo, Martín López le dijo que eran órdenes del General Francisco Villa, por lo que tenía que cumplirse. Al señor Cabello lo ahorcaron camino a San Antonio, a unos 5 minutos de Santa Eulalia.

Graciela cuenta que cuando compró la casa, el primer cuarto que ahora es la entrada principal no contaba con puertas ni ventanas, ya que Pancho Villa era bandolero y venía huyendo de Durango, le gustaba estar a oscuras y siempre escondido. Parecía un calabozo.

La antigua casa de Pancho Villa cae en manos de Graciela, pero ella hasta hace unos 4 años supo que había pertenecido al General de la División del Norte.

Quien le vendió la casa se fue a vivir a Estados Unidos, no tenía dinero para comprarla, sin embargo el dueño, como conocía a los padres de Graciela, decidió vendérsela en abonos a pesar de que había gente que le ofrecía pago de contado y más dinero. Se hizo el cambio de propietario y Graciela guardó las escrituras, pues en esa casa inició el restaurante.

Habilitaron cada cuarto como zona de servicio, en la primera pieza cuenta con una copia de las escrituras, fotos de Pancho Villa en sus diversas etapas que le han ido regalando, billetes del segundo banco autorizado en México, que existió en el Mineral de Santa Eulalia debido a la bonanza de plata que había en época de la Colonia, un antiguo teléfono de disco y hasta fotografías de los millones de murciélagos que salen de las cavernas de la Mina de Bustillos.

En la segunda pieza la dedicaron a la etnia tarahumara, en la tercera pieza, hay varios objetos del oeste, incluso dejaron las pequeñas puertas con las que contaban esas casas antiguas, las cuales servían para que los hombres a caballo no ingresaran.

La cuarta pieza es el patio, cuando decidieron hacer una ampliación en el patio, sacaron las escrituras y fue cuando se dieron cuenta que la casa había sido de Pancho Villa. Con la ayuda del historiador Miguel Anguiano Carlos descubren los documentos donde Enrique Creel le regala la casa a Pancho. Así mismo la semana pasada del Museo de Durango le hicieron llegar un documento donde se asienta que Villa estuvo trabajando de minero.

Entre las leyendas que se cuentan de la casa, es que un pequeño de 5 años que vivía en la casa veía cómo una señora adulta mayor se sentaba en la orilla de su cama. Una mujer que vivió en la casa cuenta que un día llegó a las dos de la mañana de un baile, en cuanto apaga la luz, escucha que se cae el trastero y se quiebra todo. A esa hora le dio miedo levantarse por lo que decide esperar hasta la mañana, cuando va y revisa, todo estaba intacto.

En la primera pieza de la casa, se llegó escuchar cómo arrastraban cadenas y vaciaban monedas. Tal vez haya un tesoro oculto.

El restaurante-museo sólo está abierto sábado y domingo de 12:00 a 20:00 horas, se cerrará al público el próximo 10 de diciembre debido a la temporada invernal, ya que Aquiles Serdán se ubica a mil 700 metros sobre el nivel del mar, y como parte del restaurante está al aire libre, prefieren cerrar.

Esta casa está llena de historia, además de que el municipio ahora cuenta con algunos otros atractivos turísticos para que los visitantes disfruten el paseo.

Fuente: Articulo autoría de Venessa Rivas. elheraldodechihuahua.com.mx. 13 de noviembre de 2017.

 
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