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JUSTO SIERRA

 

JUSTO SIERRA (1848- 1912)

Justo Sierra nació en la ciudad de Campeche el 26 de enero de 1848. Hijo de Justo Sierra O'Reilly y doña Concepción Méndez. Del padre le vino el amor a la letra y al espíritu de la letra.

Comienza sus estudios en Campeche, su ciudad Natal, pero luego de traslada a Mérida a continuarlos. A la muerte de su padre en 1861 y siendo todavía un adolescente, su tio lo manda a estudiar en la ciudad de México. De Mérida se llevo entre sus ropas y papeles, pequeños poemas que más adelante iba a incorporar en sus cuentos. Uno de esos pequeños poemas era "La playera", con el que se presentó en una de las Veladas Literarias de Ignacio Manuel Altamirano.

Su niñez y adolescencia coincidieron con el compás más agitado, más febril y peligroso de las luchas políticas de México. Cuenta él mismo que todavía no cumplidos los catorce años oyó en la Cámara de Diputados un discurso de Altamirano, aquél que pronunció contra la amnistía. Otro día, en plenas aulas de San Ildefonso gritó mueras al Papa. Cuando llegan a la capital Carlota y Maximiliano, en el año de 64, acompañado de un centenar de sus compañeros, se echa a la calle a gritar vivas a la patria y mueras a los que habían hecho posible aquel acontecimiento.

Se recibe de abogado en 1871. Poeta, escritor y periodista militante, su fama trasciende los meros círculos intelectuales y lo acerca a las actividades políticas, a los grandes cargos administrativos.

Su provincia lo elige diputado y pasa por la Cámara fugazmente para desempeñar después otros quehaceres dentro de la judicatura y de la enseñanza. A la cabeza del periódico La Libertad atizó la lumbre de la causa liberal, único ideal político que siguió hasta su muerte.

Sierra se distinguirá por su interés en materia educativa con un pensamiento político nacional e internacional. Desde las páginas de el periódio El Federalista, don Justo Sierra defiende al maestro Gabino Barreda, quien introdujo el positivismo para aplicarlo a la educación, posición en la que estaba en desacuerdo don Guillermo Prieto, sin embargo, don Justo también hace explícitos sus puntos de vista con relación al positivismo.

En 1878 funda el diario liberal-conservador La Libertad, que se convierte en el diario de cabecera tanto del gobierno como de los intelectuales, por sus propuestas objetivas, serias y atinadas. La muerte de Santiago Sierra, "mi pobre hermano que se llevó a la tumba lo mejor de mí", hace que Sierra abandone la vida agitada y busque la soledad y la sombra. Pasan los años y reaparece transformado, engrandecido, sabio. Entonces se dedica a cumplir una obra, notabilísima, de historiador, sociólogo y maestro.

Fue varias veces diputado al Congreso de la Unión y Ministro de la Suprema Corte de Justicia en 1894, de la que llegó a ser Presidente y Subsecretario y Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, entre los años de 1901 y 1911. Ocupó durante algunos años la cátedra de Historia en la Escuela Nacional Preparatoria, para la que escribió un libro de texto bien conocido, "Compendio de Historia". Fue uno de los directores de la Revista Nacional de Letras y Ciencias (1889-1890) y colaboró en las principales publicaciones periódicas de su tiempo. Ejerció una influencia muy grande en los medios intelectuales. Fue director de la Escuela Nacional Preparatoria, y una vez muerto Ignacio Manuel Altamirano, (1893) fue el maestro que orientó a las nuevas generaciones.

Siendo diputado lanza un proyecto, que daba a la primaria el carácter de obligatoria, en 1881 será aprobado y desde entonces, Sierra, con una visión clara de las carencias educativas del país, con la firme intención de poner su mejor esfuerzo, se dedicará a mejorar la educación en México. En el mismo año fue aprobado el proyecto de don Justo Sierra para fundar la Universidad Nacional, haciéndose realidad treinta años después, seguida de la posibilidad de impulsar la enseñanza libre.

Don Justo Sierra fue atacado en el Congreso porque el sostenía que era mejor continuar con el crédito inglés y no establecer relaciones crediticias con los norteamericanos, considerando que: "Orillar al gobierno a buscar empréstitos con los Estados Unidos, sería el peligro más serio que nuestra nacionalidad hubiese corrido desde la independencia".

Prepara el libro "Elementos de Historia General" para las escuelas primarias, conteniendo lecciones sencillas que se adaptaban a cualquier nivel. Funda la Revista Nacional de Letras y Ciencias, en coordinación con Gutiérrez Nájera, Francisco Sosa y Jesús E. Valenzuela, donde publica "La evolución política del pueblo mexicano".

Su visión pedagógica-social lo impulsan a planear propuestas tendientes a realizar cambios en los educadores con relación al concepto de instrucción por el de educación, también propone la unificación de la lengua en todo el país, la autonomía de los jardines de niños, el reconocimiento del magisterio y a nivel superior, la reorganización de las carreras de Medicina, Jurisprudencia, Ingeniería, Bellas artes y Música, así como la promoción de la arqueología elevada a la categoría de ciencia y finalmente, se establecería un sistema de becas para los alumnos más prometedores del país.

En la entonces Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, donde fue nombrado titular de ella, Sierra pone en práctica hacia 1905, su anhelado proyecto: dar a la educación primaria el carácter de nacional, integral, laica y gratuita.

A él se debió el establecimiento del primer sistema de educación pública en México, y en gran medida la creación de la Universidad Nacional, (1910). Dirigió la publicación de "México, su Evolución Social", (1900 -1902) y de la "Antología del Centenario", (1910). Presidió la Academia Mexicana correspondiente de la Española.

Justo Sierra, el que fuera Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes del General Porfirio Díaz, hubo de renunciar a esa encomienda al triunfo de la revolución, sin embargo, dos años después, el Presidente Francisco I. Madero lo designo Ministro Plenipotenciario de México en España.

Justo Sierra murió en Madrid el 13 de septiembre de 1912. Su cadáver fue traído a México y sepultado con grandes honores públicos. En el centenario de su nacimiento la Universidad Nacional de México, junto con otras Universidades lo declaró Maestro de América y sus restos fueron trasladados a la Rotonda de los Hombres Ilustres. (A iniciativa de don Justo Sierra, se crea en 1880, la Rotonda de los Hombres Ilustres).

 
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