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ALVARO OBREGÓN

 

GENERAL ÁLVARO OBREGÓN SALIDO (1880-1928)

Nació el 19 de Febrero de 1880 en la hacienda de Siquisiva, perteneciente al municipio de Navojoa, en el estado de Sonora.

Sus padres don Francisco Obregón Gámez y doña Cenobia Salido Palomares. Ese mismo año quedó huérfano de padre, por lo que su madre debió ausentarse del hogar familiar encargando la crianza del niño Álvaro a sus hijas mayores: Cenobia, María y Rosa.

Álvaro Obregón cursó sus estudios primarios en Huatabampo y Álamos. Ahí aprendió las primeras letras y estudió matemáticas, historia y geografía. Pronto incursionó en la poesía, en la carpintería, trabajo en un molino harinero y en el ingenio de Navolato, Sinaloa. Así transcurrieron más de veinte años.

Fue maestro de escuela y agricultor hasta que en 1912, cuando ya había dado comienzo la Revolución Mexicana y él era alcalde del municipio sonorense de Huatabampo, organizó una fuerza formada por unos 300 indios yaquis en apoyo del presidente Francisco I. Madero, y se enfrentó al levantamiento que desde noviembre del año anterior encabezaba Pascual Orozco y que tenía como bandera el llamado Plan de Ayala. Tras ser asesinado Madero en 1913, apoyó al nuevo máximo dirigente constitucionalista del país, Venustiano Carranza, el cual, el 26 de marzo de ese año, lideró el Plan de Guadalupe, que pretendía continuar la obra del presidente recién fallecido.

Mientras Obregón dirigía las tropas constitucionalistas del estado de Sonora, al ser nombrado por Carranza comandante del Cuerpo de Ejército del Noroeste con grado de general de división, Francisco Villa (más conocido como Pancho Villa) hacía lo propio en el norte, y Emiliano Zapata en el sur y en el este. Ante el avance constitucionalista y la ayuda estadounidense, Victoriano Huerta dimitió el 15 de julio de 1914 y un mes más tarde, el día 13 de agosto, firmó con Obregón en Teoloyucan los tratados por los que se permitía la salida de las tropas federales de la capital de la República tras su rendición; el día 15, el propio Obregón entró con sus soldados constitucionalistas en la ciudad de México.

Durante ese año 1914 y en el siguiente, Obregón se ocupó de someter a las diferentes fuerzas rebeldes encabezadas por Villa y Zapata, contrarias ahora al presidente Carranza, quien al efecto le había nombrado jefe del Ejército de Operaciones. Ocupó la ciudad de Puebla el 4 de enero de 1915 y, entre abril y julio del mismo año, derrotó a Villa en Celaya (combate que tuvo lugar desde el 6 hasta el 15 de abril y en el que perdió su brazo derecho), Guanajuato, León y Aguascalientes; gracias a estas victorias, Estados Unidos reconoció al gobierno de Carranza en octubre. En marzo de 1916, fue nombrado por Carranza secretario (ministro) de Guerra, cargo en el que se mantuvo hasta que, el 1 de mayo de 1917, presentó su dimisión al considerar que la resistencia revolucionaria a los constitucionalistas había sido vencida. Se retiró entonces a Navojoa para dedicarse a las explotaciones agrarias.

En 1919, tras enfrentarse políticamente a Carranza con motivo de la cuestión de la sucesión presidencial, presentó su candidatura a la misma y participó en el Plan de Agua Prieta. Dicho programa, establecido el 23 de abril de 1920 y firmado en su apoyo por el gobernador del estado de Sonora, Adolfo de la Huerta, y por otro ex secretario gubernamental de Carranza, Plutarco Elías Calles, tenía como objetivo el cese del presidente, a quien se acusaba de vulnerar la Constitución de 1917. El 21 de mayo de 1920, Carranza, que se dirigía a Veracruz para instalar allí su gobierno, fue asesinado; tres días después, De la Huerta pasó a ser presidente interino del país.

Pocos meses más tarde, tras verificarse las elecciones de Poderes Federales el 5 de septiembre, Obregón resultó triunfador, por lo que se hizo cargo de la presidencia de la República el 1 de diciembre de 1920 y sometió a sus órdenes a todos los grupos rebeldes. Tanto Calles como De la Huerta ingresaron en su gobierno.

Inició una serie de reformas laborales, agrarias y educativas, para las que contó con la colaboración tanto de los grupos obreros y campesinos como de políticos e intelectuales. Entre estos últimos cabe citar al pensador José Vasconcelos, quien, desde 1921 hasta que tres años más tarde se enfrentara con Obregón, fomentó la instrucción pública de los más humildes desde el cargo de secretario de Educación.

Prueba indudable de su política reformista fue la ley que regularizó los llamados ejidos. No obstante, su aplicación del programa revolucionario de 1917 topó con una fuerte resistencia por parte de los grupos conservadores y de la Iglesia católica, e incluso de los revolucionarios (en 1922, por ejemplo, el villista Lucio Blanco encabezó una fracasada insurrección). Por otro lado, en 1923, logró el reconocimiento formal de su gobierno por parte de Estados Unidos gracias a la firma, el 13 de agosto de ese año, de los Tratados de Bucareli, que admitían la intención personal de Obregón de discutir y ajustarse a las demandas de los intereses económicos estadounidenses, especialmente de las compañías petroleras y de aquellas que reclamaban indemnizaciones por los perjuicios sufridos durante los años de revolución. De hecho, a finales de ese año 1923, el poderoso país vecino le apoyó frente a una rebelión encabezada por De la Huerta. Al mismo tiempo, en ese mismo mes de agosto, estableció relaciones con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), convirtiendo a México en el primer país americano que lo hacía.

Finalizado su mandato presidencial el 30 de noviembre de 1924, se retiró a Cajeme. Durante los tres primeros años de presidencia de su sucesor, Plutarco Elías Calles, se dedicó a la agricultura y permaneció alejado de la política. Después de ser reformada en enero de 1927 la Constitución, que hasta entonces impedía la reelección presidencial, pudo presentarse candidato para ejercer de nuevo la presidencia.

En pleno movimiento armado cristero, que desde 1926 supuso una auténtica guerra de determinados sectores católicos contra el laicismo gubernamental, Obregón salió con vida de dos atentados, el más grave de los cuales fue perpetrado en Chapultepec, el 13 de noviembre de 1927, por un irritado católico llamado Luis Segura Vilchis, quien hizo explotar una bomba que resultó inofensiva. De resultas de ese hecho, diez días más tarde, fueron fusilados el sacerdote y futuro beato Miguel Agustín Pro Juárez y su hermano Humberto.

Álvaro Obregón volvió a resultar electo presidente el 1 de julio de 1928. Pero no llegó a tomar posesión del cargo, pues el día 17 de ese mes fue asesinado por un fanático religioso, el profesor de dibujo José de León Toral, quien le disparó varias veces con una pistola en un banquete que se celebraba en su honor en San Ángel (en la actualidad, una delegación del Distrito Federal llamada, precisamente, Álvaro Obregón).

Su cadáver fue trasladado en ferrocarril hasta Huatabampo, localidad en la que residía y donde sus restos recibieron sepultura.

Fuente: "Álvaro Obregón," Enciclopedia Microsoft® Encarta® Online 2009

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