historia.jpg

LAS MONEDAS Y BILLETES DE PANCHO VILLA

 

En cualquier momento y en cualquier calle de cualquier pueblo o ciudad de México, los mariachis pueden estar tocando y cantando corridos que nos dicen de las glorias y hazañas de Pancho Villa. Lo que no dicen los mariachis en sus corridos, es el hecho de que Pancho Villa fue responsable directa o indirectamente de gran parte de las monedas y billetes de la revolución mexicana,

Villa contribuyó también en gran parte a la opinión que el mundo tiene de México como un país de revolucionarios y golpes de estado. Sin embargo, conviene hacer notar que México no ha tenido una revolución seria por más de medio siglo y ha gozado cincuenta años de paz, progreso y prosperidad. Además, México no ha tenido un presidente militar desde 1946, hace 25 años.

Por otro lado, México sí tuvo una revolución, bien puede decirse, una serie de revoluciones desde 1910 hasta 1920. Durante estos diez años, cientos de líderes sobresalieron y decenas de ellos llegaron a lo que comúnmente se les llamó “generales de dedo". Se los llamaba así porque eran nombrados “generales” señalados con el dedo.

 

Sin lugar a duda, el más “atravesado” e impulsivo, más rebelde, y a la vez el mayor colorido de todo el “montón” de generales, fueron Francisco Villa, más bien conocido en todo el mundo como Pancho Villa. Se han  escrito muchos libros sobre Villa y ahora llevan su nombre muchas calles, avenidas, parques públicos, teatros, etc., varias ciudades y pueblos le han erigido estatuas; Hollywood y México han hecho varias películas sobre sus hazañas; peo lo que nos atañe a los numismáticos, es que Pancho Villa no legó cientos de monedas y billetes. Sin embargo, nosotros nos limitaremos a unas cuántas piezas importantes porque las consideramos únicas en el mundo. Para enmarcar debidamente la construcción de Villa a la numismática, debemos dar una muy breve biografía y algunos episodios de la Revolución Mexicana en los cuales Villa jugó un papel muy importante. 

Villa nació en San Juan del Río, Dgo., el 5 de junio de 1878. Su nombre verdadero era Doroteo Arango. Siendo apenas un muchacho, quedó huérfano de padre y tuvo que trabajar en los campos del sol a sol como peón, para mantener a su madre y hermanos jóvenes. Un día vio a su patrón atacando a su hermana, y muy ofendido consiguió una pistola; lo balaceó y huyó a refugiarse a las montañas. Allí conoció a varios bandidos y forajidos que lo incorporaron a su grupo y le enseñaron las cosas propias de su oficio. Fueron entonces cuando se cambió el nombre de Doroteo Arango, por el de Pancho Villa.

De 1880 a 1910 México tuvo treinta años de paz bajo la firme mano del Gral. Porfirio Díaz. El Gral. Díaz había sido elegido presidente diez veces y ya se aproximaba a los ochenta años. Las elecciones presidenciales estaban próximas y la gente esta nervios. Francisco I Madero, más joven, se rebeló en 1910 contra el Presidente Díaz e invitó a Pascual Orozco y a Pancho Villa a unirse al movimiento, Así pues, el fascineroso Pancho Villa, se convirtió en el rebelde Pancho Villa.

Madero llegó a presidente y muy pronto Pascual Orozco se rebeló contra él. El Presidente Madero, envió al general Victoriano Huerta como jefe de la División del Norte y Madero le pidió a Villa que se enlistara como “coronel honorario”. El general Huerta, que había sido soldado toda su vida, no le gustó tener “coroneles honorarios” entre su tropa y puso a Villa bajo las órdenes directas del coronel Guillermo Rubio Navarrete, uno de los mejores artilleros del ejército mexicano en esa época.

 

Rubio Navarrete congenió muy bien con Villa y le enseñó a éste los secretos de la artillería y la estrategia. Así pues el rebelde Pancho Villa, se convirtió en el coronel Villa del Ejército Federal. Pancho Villa del Ejército Federal. Pancho Villa era tan rebelde e impulsivo que en una ocasión, el general Huerta estuvo a punto de fusilarlo por el delito de insubordinación. Varios de sus amigos se comunicaron con el Presidente Madero quien intervino y Pancho Villa fue enviado a Prisión de Tlaltelolco en la Ciudad de México. Durante varios meses que paso en prisión, aprendió a leer y a escribir. Un buen día logró escaparse de Tlaltelolco y, viajando a salto de mata, llegó a los Estados Unidos estableciéndose cerca de El Paso, Texas. Allí esperó una oportunidad para regresar al país.

Cuando el Presidente Madero fue asesinado, el 21 de febrero de 1913, y el General Huerta se hizo presidente, Villa Cruzó la frontera en un lugar llamado “Los Partidos” el 8 de marzo de 1913 con sólo ocho partidarios. Su fama estaba ya bien establecida y pronto su tropa llegó a sumar cientos y poco más tarde, miles. Así pues el soldado insubordinado, se convirtió otra vez en Pancho Villa el rebelde. Esta vez bajo su propia bandera.

Venustiano Carranza que también se había rebelado contra el Coronel Huerta y autonombrado “Primer Jefe del Ejército Constitucionalista”, invitó a Pancho Villa a unirse, diciéndole que ambos tenían un enemigo en común, el General Huerta. Pancho Villa aceptó la invitación de Carranza. Así pues, Pancho Villa el rebelde, se convirtió en Pancho Villa el General del Ejército Constitucionalista.

 

Después de varias escaramuzas y tiroteos de poca importancia, las tropas de Pancho Villa estaban listas para atacar la ciudad de Torreón, Coah. Una ciudad próspera, la mayor productora de algodón de ese tiempo. La lucha contra los soldados bien entrenados del ejército federal, fue dura. Los federales estaban muy bien equipados con bastante parque y artillería de grueso calibre. A pesar de las desventajas, Pancho Villa ganó su primera batalla formal y entró a Torreón  el 1º. De octubre; menos de ocho meses de haber cruzado la frontera con un puñado de hombres. La necesidad del dinero para pagar sus tropas era urgente.

Había cinco bancos en Torreón:

Banco de Coahuila

Banco de la Laguna

Banco de Germano Sud Americano

Banco Nacional de México

Banco de Londres y México

Además existía el Banco Minero en la vecina ciudad de Gómez Palacio, Dgo. Villa pidió a los bancos un “préstamo forsozo” de trescientos mil pesos; pero los bancos no tenían dinero pues sus cajas habían sido vaciadas por su depositantes antes de que Villa tomara Torreón. Pancho Villa no aceptó razones y al hacerlo nos dio su primera contribución a la numismática. Los banqueros citaron a una junta urgente pues sus vidas pendían de un hilo. Uno de banqueros de nombre Zunzunegui, propuso que cada banco extendiera cheques contra los otros. Estos eran realmente letras o pagarés mutuos que podían circular como billetes en vez de papel moneda. El público los aceptó, y debido a esta solución los banqueros salvaron el pellejo. Estas letras o pagarés están impresos con tipo formado a mano y los hubo de $ 1.00, $ 2.00, $ 5.00, $ 10.00 y $ 20.00 Pesos. Los de uno y dos pesos, miden aproximadamente 4 ½ X 9 cms., todos los otros tienen 9 X 18 cms. Todos estos billetes tienen el mismo reverso.

 

Parecer ser que únicamente tres bancos emitieron billetes de $ 1.00 y $ 2.00 pesos y que sólo uno emitió billetes de $ 50.00 pesos. Se conocen cincuenta y tres “Billetes” diferentes.

Naturalmente que hay mucha variedad en el papel usado, color de la tinta, firmas, etc., etc. No pretendemos decir que estos cheques o pagarés usados como billetes” sean propiamente de Pancho Villa, poro no hay la menor duda de que él fue responsable de su emisión. En nuestro conocimiento, estos cheques o pagarés mutuos usados como papel moneda son únicos en el mundo.

Ha sido aceptado que la primeras monedas acuñadas por Villa fueron troqueladas en Hidalgo de Parral, Chih. Estas son de Un Peso y Cincuenta Centavos de plata; y dos centavos en cobre. Existe otro peso del Parral conocido como “peso de bolita”, y en el segundo el número uno parece estar debajo de “La bolita”. Estas dos monedas son muy raras. No se sabe si nos explicamos por qué fue puesta esta “bolita” en las monedas.

Pancho Villa nunca olvido que Huerta había querido fusilarlo y en realidad, tuvo una venganza muy numismática. Sin lugar a dudas, la mayor contribución de Pancho Villa a la numismática, fue la acuñación de monedas con el anatema o maldición de “Muera Huerta”. Conviene hacer notar aquí Huerta, como haya sido, era entonces el Presidente de México. Estas monedas también son únicas en el mundo. Se ha aceptado que fueron acuñadas en Cuencamé, Dgo., un pueblo mineral al S.O. de Torreón.

Se ha dicho que para acuñar las monedas de 2¢ de Parral, se usó el alambre de cobre de los tranvías que corrían de Parral a Santa Bárbara; y que la plata la tomaron de una mina cercana a Parral. Hay otra versión a este respecto que dice que para troquelar las monedas de plata se usaron las 122 barras de plata, botín de un tren asaltado por Villa cerca de San Andrés, Chih. Ambas versiones pueden ser correctas ya que Parral es una población minera y el botín del asalto al tren de san Andrés, Chih., efectivamente fue de 122 barras de plata.

 

Hay muchas variedades en estas monedas. Las más interesantes fue causada por una cuarteadura en el troquel que se puede ver examinando cuidadosamente algunas de esta monedas. Otra moneda de la serie “Muera Huerta”, es la llamada “Seis Estrellas” que como se implica, tiene seis estrellas tres a cada lado de la leyenda “Un Peso”. Esta moneda es muy rara y muy solicitada con la leyenda “Muera Huerta”, la moneda de oro de veinte pesos. Aunque algunas gentes duden de la autenticidad de esta moneda, es muy buscada y es la moneda de oro más rara de todas la conocidas de la revolución mexicana. 

 

Después de Torreón, Villa se dirigió al Norte con objeto de apoderarse de la ciudad de Chihuahua. Esto es muy difícil. Después de cinco días de asaltos y tiroteos, Villa simuló un sitio a la ciudad y continúo al Norte. Capturó un tren que venía hacia el Sur con un  cargamento de carbón mineral. Villa vació el carbón a un lado de la vía y cargó tropas y equipo en las góndolas, obligando al maquinista a mete marcha atrás rumbo a Ciudad Juárez. Bajó sus tropas por la noche en las goteras de Ciudad Juárez y esperó la madrugada, logrando sorprender a las tropas federales aún en cama. La mañana del 15 de noviembre, la gente de Ciudad Juárez despertó a gritos de ¡ Viva Villa! Y de ruidos de soldados marchando. A todas las bandas militares, a todas las orquestas de los cabarets y a todos los músicos de la ciudad, se le ordenó tocar sin interrupción todo el día las marcha y polkas favoritas de Pancho Villa, Hubo fiesta por varios días.

La noticia de esta victoria cundió como reguero de pólvora. El nombre de Pancho Villa estaba en los periódicos de todo el mundo. La revista “Army and Navy Journal” publicada en New York, en el número correspondiente al 2 de mayo de 1914, elogiaba a los soldados de Villa y a él lo llamaban “Méxican Napoleón”. El General Huerta y sus tropas federales estaban alarmados pues bien sabían que ahora Pancho Villa podría comprar armas, municiones y toda clase de suministros en los Estado Unidos.

Villa recibió una visita importante: al general John J. Pershing. El joven que se ve en la foto atrás del General Pershing, es el entonces teniente George S. Patton, héroe de la Segunda Guerra.

Después de Ciudad Juárez, Villa se dirigió al Sur y capturó el 8 de diciembre la Ciudad de Chihuahua. Allí sus generales lo nombraron Gobernador del estado de Chihuahua. Así pues, Pancho Villa el General, se convirtió en Pancho Villa el Gobernador.

Pero Villa era hombre de acción y nunca pudo entender los problemas de administración gubernativa. Cuando sus colaboradores le informaron de la necesidad urgentísima de dinero, él cándidamente contestó: ̶ “Si necesitamos dinero, vamos haciéndolo”. Y efectivamente lo hicieron: El 10 de diciembre, dos días después de la toma de Chihuahua, firmó un decreto ordenando la emisión del billetes de 5, 10, 25 y 50¢, así como de $ 1.00, $ 2.00, $ 5.00, $ 10.00, $ 20.00, $ 50.00 y $ 100.00 pesos. Por un total de dos millones de pesos. Todos estos billetes llevan impreso el nombre de “Gral. Francisco Villa”. Como eran muy grandes, aproximadamente 10 X 20 cms. y estaban impresos en papel blanco, le gente le llamó “Sábanas de Pancho Villa”.

 

Se conocen toda clase de variantes y variedades y algunas denominaciones son bastantes raras.

Carranza desconfiaba de Villa y nombró a Manuel Chao, gobernador del Estado de Chihuahua. Por lo tanto, Pancho Villa dejó el puesto de gobernador, pero conservó el control absoluto de la imprenta. Por decreto militar del 10 de febrero de 1914, se puso en circulación una nueva emisión de papel moneda por el “Estado de Chihuahua”. Estos nuevos billetes, están bastante más bien hechos, y con  la excepción de los cincuenta centavos, todos tienen las efigies del presidente Madero y del Gobernador Abraham González, dos mártires de nuestra Revolución Mexicana.

Pronto la gente los ”bautizo”, y aún se conocen con el mote de “Dos Caritas”. Fueron impresos en denominaciones de 50¢ $ 1.00, $ 5.00, S 10.00, $ 20.00 y $ 50.00 pesos. Estos billetes aproximadamente miden 8 X 18 cms. Se ha calculado que Villa emitió más de seiscientos millones de pesos en estos billetes, lo que en nuestros días equivaldría a seiscientos mil millones de pesos. No ha habido persona alguna que haya emitido tal cantidad de billetes sin ninguna garantía absolutamente.

Dos días después del decreto arriba mencionado, el 12 de febrero, Carranza también firmó otro decreto para lanzar una nueva emisión de nuevos billetes con objeto de controlar las emisiones de papel moneda de Pancho Villa; pero esto era imposible, Villa era incontrolable y no podía sujetarse a ninguna orden. Verdaderamente era rebelde de “hueso colorado”.

Podrá haber alguie que se pregunte por qué Pancho Villa, un bandido y forajido, ahora forma parte de la familia revolucionaria mexicana. La contribución más importante de Pancho Villa a la Revolución Mexicana, fue la batalla de Zacatecas la más sangrienta de nuestra revolución. Allí Villa derrotó el ejército federal que obligó la renuncia del general Huerta y su salida al exilio. Esto abrió el camino a las tropas de Carranza para tomar la ciudad de México. Desgraciadamente es no fue el final. Con el objeto de tener un arreglo entre los distintos partidos, se convocó a una Convención en la Ciudad de Aguascalientes. Carranza no aceptó las decisiones de la Convención y ésta se dividió en tres partidos principales: Villa en el Norte, Carranza en el Centro y Zapata en el Sur. Así pues, Pancho Villa se convirtió una vez más en rebelde.

 

Pancho Villa permaneció como rebelde hasta que Carranza fue asesinado y Don Adolfo Huerta fue electo Presidente Provisional. Entonces, Villa se rindió y el gobierno le obsequió la hacienda de “Canutillo” cerca de Parral, Durango, donde por algún tiempo llevó la vida pacífica de hacendado. Un día la prensa lo entrevistó y él hizo una declaración de momento “…yo puedo levantar un ejército de 40 mil hombres en unos cuantos días…” ¡Villa firmó su sentencia de muerte con tal declaración! La campaña presidencial estaba en auge y los candidatos presidenciales no se sintieron seguros con esta declaración. Pancho Villa había vivido con el lema: “baile, mujeres y canto” (sin vino).  En verdad Villa nunca tomaba lico y odiaba a los borrachos; pero en cambio era un bailador incansable de polka y le encantaban las mujeres y la música.

Villa tenía una amiga en Parral a quien visitaba periódicamente. La mañana del 20 de julio de 1923, salió de la casa de ella, para dirigirse a su hacienda en un automóvil Dodge abierto 1918, y cayó en una emboscada. Más tarde, los investigadores encontraron los cartuchos quemados de los asesino. Eran del mismo calibre y tipo del parque usado por el ejército mexicano.

Pancho Villa fue sepultado en Parral y poco tiempo después su tumba fue violada, arrancándole a sus restos la calavera. Esta jamás ha sido localizada. En el Cementerio de Chihuahua, ahora convertido en parque público, existe un mausoleo que aún espera lo que queda de sus restos.

El automóvil Dodge que muestra los agujeros de las balas asesinas, puede verse en su casa de la Ciudad de Chihuahua llamada “Villa Luz”, donde su esposa legítima, doña Luz Corral de Villa, con 83 años a cuestas, aún vive en una casa llena de memorias y souvenirs.

¡Pancho Villa se ha ido para siempre! Ya no cruzará a caballo los campos y cañadas de la Sierra de Chihuahua, pero su presencia aún se puede sentir cuando oímos los corridos de sus hazañas cantados por los mariachis o cuando papamos con nuestras manos algunos de monedas o billetes.

* Leído en Washington, D.C. el 12 de agosto de 1971 en el Foro Educacional de la Convención de la American Numismatic Association. Publicado en The Numismatist, Julio 1972; mereció el tercer premio Heath Literay Award, medalla de bronce de ese año. Muy comentado por varias publicaciones y reproducidos íntegramente por Coin World, 3 de noviembre 1971.  

BIBLIOGRAFIA

AGUIRRE BENAVIDES, Luis. De Francisco I. Madero a Francisco Villa. México, 1966.

BONILLA JR. Manuel. El Régimen Maderista. México, 1922.

CALZADIAZ BARRERA, ALBERTO. Villa Contra Todo y Contra todos. México, 1960.

CERVANTES M., Federico (Ing. Y Gral.). Francisco Villa y la Revolución. México, 1960

GAYTAN, Carlos. Billetes de México. México, 1965.

La Revolución Mexicana y sus Monedas. México, 1961.

LANGLE, RAMIREZ, ARTURO. El Ejército Villista.  INAH. México, 1961

 
Joomla extensions and Joomla templates by JoomlaShine.com
Agregar a Favoritos      Ligas de Interes     Mapa del Sitio      Miembro Honorable     Fuentes/Creditos      Contacto/Buzon de Sugerencia